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Hacia un espacio aéreo integrado

La Comisión Europea presentará el miércoles, junto a la comunicación sobre la situación del sector aéreo europeo tras el atentado del 11 de septiembre en Estados Unidos y el reglamento sobre las medidas de seguridad, su propuesta para dar el paso definitivo a la integración del espacio aéreo de la Unión Europea. El acuerdo alcanzado entre España y el Reino Unido para excluir a Gibraltar de la aplicación de las futuras reglas que regirán el cielo único ha sido el motivo que ha llevado a Bruselas a poner su propuesta sobre la mesa con varios meses de retraso. La polémica cláusula sobre Gibraltar no aparece.

El documento debe ser perfilado aún en la reunión de jefes de gabinete de los comisarios el próximo lunes. La idea inicial del Ejecutivo comunitario defendida por gran parte de los comisarios es dejar en manos del Consejo de Ministros de la Unión Europea la decisión de incluir esa cláusula por la que la Gibraltar queda al margen de la normativa comunitaria.

El borrador se limita de momento a 'tomar nota' del acuerdo hispano-británico para superar el bloqueo, porque considera que no le corresponde entrar en un litigio bilateral. Sin embargo, los servicios de la comisaria de Transportes, Loyola de Palacio, siguen defendiendo que aparezca la cláusula en la propuesta final y confían en que se levanten las reservas al texto.

El cielo único tiene como objetivo acabar con las divisiones que siguen existiendo en la actualidad entre los países europeos y que están teniendo un efecto demoledor en el tráfico aéreo, al restringir las vías que utilizan los aviones para desplazarse a lo largo y ancho de Europa. El origen de esta situación está en la forma en la que está compartido el cielo y en los sistemas de gestión que se utilizan. En Europa existen en la actualidad 38 sistemas diferentes, 49 centros de control con sus procedimientos, 30 lenguas de programación y 22 sistemas operativos.

El reto es aplicar en el cielo los mismos principios que hay en el suelo con el mercado interior. La evolución tecnológica puede resolver los problemas técnicos, pero el reto está en que haya una visión única en la gestión del cielo europeo para que todo el espacio aéreo sea accesible desde cualquier punto y un órgano regulador común.

Por eso la cuestión fundamental está en la voluntad política de los Estados miembros de la UE para que puedan abrir sus espacios al resto de los socios y flexibilizar la gestión de los corredores militares. La integración del espacio aéreo permitirá además seguir mejor el recorrido de los aviones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001