'Sabíamos que se preparaba algo, pero no con exactitud'

El secretario de Estado Colin L. Powell reconoce que el Gobierno de Bush había recibido 'gran cantidad de indicios' de que los terroristas estaban planeando atacar Estados Unidos, pero que los intensos esfuerzos de los servicios secretos no consiguieron reunir suficiente información para evitar los atentados. A comienzos de este verano 'recibimos gran cantidad de indicios de que se estaba preparando algo', declara Powell. 'Pero no conseguimos la exactitud y la información que nos hubiese gustado, algo que nos advirtiese de lo que en realidad sucedió'. Al hacer memoria en una entrevista que concedió en su despacho del Departamento de Estado, Powell expresa su frustración: 'Los servicios secretos lo estaban intentando', dijo. 'Estábamos alerta a través de todos los sistemas de nuestras embajadas'.

'Creo que el éxito de esta campaña se medirá por la restauración de un cierto grado de seguridad en la sociedad, en la que la gente no tenga tanto miedo como ahora'

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Aunque en general se mostró optimista en su explicación de los avances que hasta ahora se están consiguiendo en la campaña contra el terrorismo, dejó claro que el Gobierno estaba todavía en las primeras fases en lo que respecta a obtener una plena cooperación de los aliados y de otros países. Por ejemplo, a pesar de las declaraciones de colaboración, Arabia Saudí todavía no ha dicho públicamente que Estados Unidos vaya a poder utilizar las bases aéreas que tiene allí para operaciones ofensivas contra Afganistán.

Powell ha insistido en que el Gobierno está demostrando a los aliados y a los Gobiernos árabes moderados que las pruebas contra Bin Laden y su red son convincentes. Ha asegurado que 'todos los caminos' conducen a Bin Laden y a su red, Al Qaeda, aunque recomendó que no se contemplase como una causa 'que se va a juzgar en un tribunal'. Por el contrario, funcionarios de la Administración han estado enviando informes a los aliados acerca de lo que calificó de 'información bastante buena' que establece la relación entre los secuestradores de los aviones y Bin Laden. 'Es una campaña en muchas partes y piezas, todas las cuales se mueven para buscar a un enemigo común', dice Powell. 'Ese enemigo se llama terrorismo. Y en su manifestación más ambiciosa lleva el nombre de Al Qaeda, y el jefe de esa horrorosa empresa internacional es Bin Laden, responsable de una tragedia contra la humanidad, de un crimen contra el pueblo estadounidense, de un crimen contra el mundo civilizado, y deberá rendir cuentas'.

Powell ha descrito el telegrama enviado a las embajadas estadounidenses de todo el mundo, en el que se esbozan las causas contra Bin Laden. Dice que describe el historial de la red terrorista, y enumera las actuales órdenes de detención cursadas contra Bin Laden por su supuesta participación en los atentados contra dos embajadas estadounidenses en 1998 en África oriental. También describe las pruebas de la responsabilidad de Bin Laden 'por crímenes pasados contra EE UU y la civilización', lo que presumiblemente incluye el ataque del año pasado contra un destructor en Yemen.

Aunque el Gobierno no ha hecho público ningún documento, como el general Powell insinuó hace diez días que podría hacer, matiza que 'con el tiempo saldrá a la luz suficiente información' para convencer al pueblo estadounidense. 'Las pruebas nunca podrán describirse como circunstanciales', dijo. 'No son circunstanciales ahora'.

Powell habló también con cautela del futuro político de Afganistán. A pesar de la declaración política que el Gobierno de Bush hizo la semana pasada de que los talibán no representan al pueblo afgano, el general Powell no ha llegado a decir que el derrocamiento del Gobierno islámico extremista sea un objetivo concreto. 'Nuestro objetivo, en primer lugar, como ya ha expuesto el presidente, es perseguir a Al Qaeda, a su líder, Bin Laden, y sus campamentos en Afganistán', dice. 'El régimen talibán pagará un precio'. Respecto a la posibilidad de que los talibán pudieran no sobrevivir al enfrentamiento que se avecina, Powell dijo que esperaba que emergiera un nuevo Gobierno que fuera 'representativo' de los grupos étnicos que componen el pueblo afgano. 'Esperemos que el pueblo afgano sea liderado por un Gobierno que sea representativo de todos los afganos, y que sea menos represivo que el actual'. Planteó la posibilidad de conceder una importante ayuda económica cuando los talibán estuvieran fuera del poder.

La Administración Bush ya ha dispuesto 170 millones de dólares en ayudas, además de otros 100 millones para finales de año. Powell afirmó que esa cifra se incrementaría, y que Estados Unidos intentaría dar 'un cierto grado de estabilidad a su sociedad'. 'Veríamos lo que podríamos hacer para llevar al país por unos derroteros más seguros', afirmó. 'Uno no hace bien su trabajo si no piensa en las oportunidades y posibilidades futuras'.

Al ser preguntado sobre cómo definiría la victoria en la larga campaña que se aproxima, Powell dio una definición amplia y ambiciosa, que se centraba más en cómo se sentían los estadounidenses que en una victoria militar en concreto. 'Creo que el éxito de esta campaña se medirá por la restauración de un cierto grado de seguridad en la sociedad, en la que la gente no tenga tanto miedo como ahora', dijo Powell.

Añadió que también se podrá medir el éxito 'cuando haya menos terrorismo, mucho menos, preferiblemente nada de terrorismo, con un alcance global en el mundo'.

El presidente Bush ha dicho muchas veces que habría muchas victorias derivadas de operaciones encubiertas, nunca vistas por el pueblo estadounidense. Pero el secretario Powell dijo: 'Incluso las actividades encubiertas acaban produciendo resultados visibles'.

Cuando se le preguntó sobre los nuevos planes que ha hecho públicos para declarar que la Administración apoya la creación de un Estado palestino como parte de un acuerdo en Oriente Medio, el secretario Powell dijo que no había decidido ni dónde ni cuándo exponer sus opiniones.

Tras haberse mantenido al margen del conflicto entre israelíes y palestinos durante la mayor parte del año, la Administración estaba a punto de entrar en escena cuando tuvieron lugar los ataques del 11 de septiembre. Esos ataques demoraron la apertura de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde Bush tenía previsto reunirse con el líder palestino, Yasir Arafat, y Powell pensaba dar un discurso en el que se esbozaran las ideas de la Administración para resolver el conflicto. Powell insinúa que el momento de retomar esa iniciativa dependerá del desarrollo de los acontecimientos en Afganistán.

Las advertencias de los servicios secretos sobre los ataques terroristas a los que se refiere el secretario Powell se recibieron durante la primavera y el verano, especialmente antes del 4 de julio y la cumbre de los países industrializados que se celebró en Génova (Italia) durante ese mes.

En junio y principios de julio, los responsables de los servicios secretos advirtieron de que Bin Laden y al Qaeda al parecer planeaban ataques terroristas contra intereses estadounidenses. Esas advertencias hicieron que la Administración alertara a la opinión pública de posibles atentados programados para las fiestas del 4 de julio.

Como no se produjo ningún ataque en torno a esa fecha, los servicios secretos empezaron a dar por hecho que la amenaza inmediata ya había pasado. Algunos responsables afirman ahora que centrarse en esa fiesta en concreto pudo haber sido una mala interpretación de la información.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de octubre de 2001.

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