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José Ángel Valente, premio Nacional de Poesía a título póstumo

El Ministerio de Cultura reconoce la última obra del autor, 'Fragmentos de un libro futuro'

José Ángel Valente, uno de los más grandes poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, recibió ayer, a título póstumo, el Premio Nacional de Poesía, dotado con 2,5 millones de pesetas. Valente, que falleció a los 71 años el 18 de julio de 2000, en Ginebra, ha sido reconocido por su obra póstuma Fragmentos de un libro futuro, que reúne más de noventa poemas y algunas prosas breves. Un libro que él quiso que fuera 'sobrio, sin ornamentación y sin ningún texto superfluo', y que dejara 'el protagonismo a la palabra poética'.

Valente trabajó hasta sus últimos días en Fragmentos de un libro futuro, que publicó Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg y que fue calificado por la crítica como su 'testamento poético'. La trayectoria del autor de El fulgor mereció en vida, entre otros, el Premio de la Crítica (1960 y 1980), el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1988) y el Nacional de Literatura (1993).

Valente comenzó a escribir Fragmentos de un libro futuro en 1992, al concluir No amanece el cantor, con el que cerró un ciclo presidido por lo que él denominó 'descenso a la memoria de la materia'. Los más de noventa poemas y los textos que componen el libro aparecen ordenados de manera cronológica, y están plagados de referencias a la luz de otoño, el cabo de Gata, lo breve, lo tenue, la pasión -'alrededor de la hembra solar sigue girando oscuro el universo'-, el desgarro ante el dolor y la muerte. No faltan los homenajes a Cernuda, Paolo Ucello, Giordano Bruno o Paul Celan.

Según contó el poeta y profesor de la Sorbona Saúl Yurkievich, en la presentación del libro, celebrada en la Residencia de Estudiantes en diciembre de 2000, Fragmentos de un libro futuro adquirió con la ausencia del poeta todo su sentido. La médula, según Yurkievich, la compone esa sensación de fin y de nostalgia por la vida. 'Lo no acabado y la muerte dotan al libro póstumo de Valente de un sentido trascendental', dijo Yurkievich.

La sensación de pérdida está contrarrestada, según el profesor de la Sorbona, 'por su amor a la plenitud de la vida'. Como en sus últimos libros, se despoja aquí, según Yurkievich, de 'artificiosos ardides, del ingenio y de sus diestras estratagemas retóricas. Su arte poética consiste en quitar a fin de sonsacar por inminencia el sentido latente. Decir lo menos para decir lo que está más allá de la palabra'.

Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg publicará Cuaderno de versiones (incluye todos los poemas traducidos por Valente) en febrero de 2002. En mayo, la editorial sacará Elogio del calígrafo, los ensayos inéditos del poeta sobre arte. Su traducción de El extranjero, de Camus, ilustrada con dibujos de Úrculo, se presentó el pasado mes de junio. Está prevista también, para septiembre de 2002, la edición de la antología poética Las ínsulas extrañas, en la que Valente colaboró intensamente (junto a Blanca Varela, Andrés Sánchez Robayna y Eduardo Milán) y que recoge la mejor poesía en lengua española de la segunda mitad del siglo XX. Los ensayos literarios inéditos saldrán previsiblemente hacia finales del próximo año.

La fascinación del enigma

Vinculado a la generación de los cincuenta, Valente reivindicó su trabajo como la 'carrera del corredor solitario'. En solitario se midió con las grandes voces de la tradición, entre las que destacó las de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o san Juan de la Cruz, y en solitario lidió con las cosas de la vida, lejos de las capillas literarias. Construyó así una obra depurada, inconfundible por la radicalidad de su último desafío: llevar la palabra hasta el límite, allí donde conserva la 'fascinación del enigma'.

El jurado del premio, en el que han sido finalistas Antonio Cabrera, por En la estación perpetua, y Miguel Ángel Velasco, por La vida desatada, estaba presidido por el director general del Libro, Fernando de Lanzas, y compuesto por Guillermo Carnero, Luis María Anson, Xesús Alonso, Jon Kortazar, David Jou, Andrés Sorel, Luciano Rodríguez, José Luis García, Francisco Díaz, Juan José Lanz y Amalia Bautista.

Otros dos poetas han recibido el Premio Nacional de Poesía a título póstumo: en 1992, obtuvo el galardón Basilio Fernández, quien había fallecido en 1987, y Vicente Gaos, que murió en 1980, mereció el Nacional de Poesía en 1981.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de octubre de 2001