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Comandos especiales de EE UU están ya dentro de Afganistán

Bush anuncia que se está 'pisando los talones' a los instigadores del atentado del 11 de septiembre

'Estamos pisándoles los talones'. George W. Bush se limitó a pronunciar esas palabras. Su portavoz, Ari Fleischer, no quiso luego hacer comentarios sobre la afirmación presidencial: 'Son otros quienes deben interpretar la frase'. Nadie quiso confirmar o desmentir las informaciones acerca de la presencia de tropas de élite estadounidenses y británicas en Afganistán. Parece muy probable, sin embargo, que varios comandos de operaciones especiales se encuentren ya sobre territorio afgano, recogiendo información y contactando con las fuerzas que se oponen al régimen talibán. El diario USA Today publicó ayer que miembros de las fuerzas especiales de EE UU habían sido enviados a Afganistán un par de días después del 11 de septiembre.

Según el diario, que se hacía eco de informaciones similares aparecidas previamente en periódicos paquistaníes y británicos, varios comandos habían dedicado las pasadas dos semanas a buscar 'en cuevas y búnquers' a Osama bin Laden, presunto coordinador de los atentados masivos contra Nueva York y Washington.

La cadena de televisión CNN dijo haber recibido de un 'alto cargo de la administración' la confirmación de esas noticias. La fuente de CNN matizó, sin embargo, que las unidades estadounidenses y británicas estaban realizando el 'trabajo previo necesario en cualquier operación' y que su misión consistía en estudiar el terreno, localizar áreas llanas que pudieran utilizarse como pistas de aterrizaje y 'trabar contactos' con afganos opuestos a los talibán.

Bush declaró en el despacho oval de la Casa Blanca, donde mantenía un encuentro con el rey Abdullá II de Jordania, que resultaba 'muy difícil librar una guerra de guerrillas con fuerzas convencionales'. 'Puede que haya, o puede que no, un componente convencional' en las acciones militares contra los terroristas supuestamente ocultos en Afganistán, añadió. El presidente indicó que no esperaba 'llevar ante la justicia' sólo a Bin Laden, sino a 'todos los terroristas'.

Tanto el propio Bush como su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, han dicho varias veces que gran parte de la 'guerra contra el terrorismo' se desarrollaría en secreto, y que no se facilitaría ningún tipo de información sobre ciertas operaciones. Un portavoz del Pentágono consultado por este periódico comentó que no podía confirmar o desmentir las presuntas operaciones ya en marcha en territorio afgano: 'No diremos nada que pueda poner en peligro a nuestra gente o dificultar el cumplimiento de los planes'.

'Noticias inexactas'

El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, declaró por su parte que 'ciertas cosas' permanecerían ocultas porque ello formaba parte de 'la naturaleza de este tipo de guerra'. Un portavoz del Pentágono admitió incluso, la semana pasada, que quizá fuera necesario 'difundir noticias inexactas'.

Es seguro que unidades de Delta Force, la fuerza especial más prestigiosa y secreta de las fuerzas armadas estadounidenses, han sido enviadas a alguna misión en el extranjero, porque han abandonado su acuartelamiento habitual de Fort Bragg (Carolina del Norte). Podrían estar en Afganistán. También resulta claro que, en los días siguientes a los atentados, los servicios de inteligencia estadounidenses disponían de muy poca información sobre Afganistán, y de apenas ninguna sobre el paradero de Osama bin Laden, al que el ex presidente Bill Clinton ya había ordenado detener o matar en 1998, y contra el que se lanzó un infructuoso ataque con misiles.

'Bin Laden descubrió que sabíamos que utilizaba teléfonos móviles con acceso a satélites para comunicarse con sus subordinados; una vez se hizo pública esa información, dejó de emplear esos instrumentos', declaró el ex vicefiscal general Eric Holder a la cadena televisiva ABC. 'Se está empezando otra vez desde el principio, y ya es un poco tarde para que entren en juego espías y fuerzas especiales', comentó a su vez Tom Carew, un ex miembro de las Special Air Forces (SAS) británicas que participó en misiones encubiertas dentro de Afganistán. 'Buscar a Bin Laden es como buscar una aguja en un campo de fútbol', agregó.

Los servicios de espionaje estadounidenses están haciendo un uso intensivo de los satélites para rastrear Afganistán. Tom Carew opinó, sin embargo, que esas tecnologías eran casi inútiles. 'Las probabilidades de detectar a Bin Laden con un satélite espía son excelentes', explicó, 'si circula por ahí a bordo de una limusina con una gran diana pintada en el techo. Pero si se esconde es imposible verle. Podría estar en mitad del desierto mirando hacia el cielo, y aún así no se le podría identificar'.

Carew consideró que la localización de Bin Laden sólo era posible 'con tiempo', y recordó que miembros de Delta Force y agentes de la CIA fueron enviados a Colombia para detener al narcotraficante Pablo Escobar, y acabaron con él. 'Siguieron la pista de sus colaboradores y los detuvieron o los mataron, hasta que Escobar se vio desprovisto de su organización y tuvo que desplazarse de escondite en escondite', explicó. Una llamada telefónica interceptada permitió la localización final y Escobar fue muerto a tiros.

Mark Borden, autor de un libro de investigación sobre la desastrosa operación de Estados Unidos en Somalia, subrayó a su vez que en aquel desembarco participó la famosa Delta Force. 'Localizaron en su escondite a uno de los señores de la guerra, pero acabaron perdiendo 18 hombres y dos helicópteros en la operación', dijo. Según Borden, Delta Force lleva años planeando operaciones en Afganistán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de septiembre de 2001