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Un trabajo para la Delta Force

'No puedes mover un barco ni un avión ni un tanque sin que alguien lo vea, pero puedes hacer otras cosas', dijo hace más de una semana Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Estados Unidos. Esas 'otras cosas' son las que hacen las tropas de élite del Comando de Operaciones Especiales del Ejército de EE UU, cuyas actividades son tan secretas que ni sus familiares saben con precisión a qué se dedican.

De hecho, la existencia de la élite de la élite de estos grupos de combate, la llamada Delta Force, no es reconocida por el propio Ejército norteamericano, ni sus miembros figuran en su nómina pese a haber participado en el intento de rescate de los rehenes en Teherán en 1980; en la invasión de la isla de Granada en 1983 y en la de Panamá en 1989; en la destrucción, detrás de las líneas iraquíes, de los lanzadores de misiles Scud durante la guerra del Golfo en 1991; en el desastre de Somalia en 1993 y en la campaña de Kosovo, en 1999, averiguando la capacidad antiaérea serbia.

Sus miembros se reclutan dos veces al año de entre otras fuerzas especiales como los Boinas Verdes o los Rangers, y sólo el 10% de los que se apuntan son elegidos. Su entrenamiento es extenuante y exhaustivo y sus unidades reciben el mejor equipo disponible en comunicaciones y armamento. Tienen su base en Fort Bragg, en Carolina del Norte, y se calcula que la integran unos 2.000 soldados. Especializados en operaciones antiterroristas, pueden realizar tareas de reconocimiento y de recogida de información, pero la Delta Force no hace prisioneros. Su trabajo es buscar al enemigo y matarlo.

Los Rangers son una unidad de despliegue rápido -pueden estar en cualquier parte del mundo con tan sólo un preaviso de 18 horas-, integrada por menos de 2.000 hombres. Son utilizados normalmente para atacar objetivos estratégicos como puede ser la toma de un aeródromo. Los Boinas Verdes se emplean en áreas remotas y actúan con poca dirección externa.

La Marina de EE UU cuenta también con fuerzas especiales como las SEAL, creadas en 1943 y famosas por sus operaciones anfibias en Normandía y en el Pacífico durante la II Guerra Mundial. Su equipo número 6 está especializado en antiterrorismo y es probable que ayudara a rescatar al presidente Aristide de Haití en 1991. La Fuerza Aérea dispone de sus propios comandos, entre ellos los llamados nightstalkers (cazadores nocturnos), expertos en infiltrarse en territorio enemigo antes de que empiece la campaña aérea y guiar a los aviones a localizar objetivos.

A las fuerzas especiales de EE UU hay que sumar las británicas de las SAS, compuesta por cuatro escuadrones de unos 50 o 60 soldados cada uno. Las SAS actuaron en Omán en 1970, en la guerra de las Malvinas en 1982, en el entrenamiento de muyahidín en Afganistán contra los soviéticos, en la guerra del Golfo y en la captura de criminales de guerra en Bosnia. Su lema: 'Quien arriesga gana'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de septiembre de 2001