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IMPACTO EN LOS MERCADOS

Repsol YPF, Cepsa y BP rebajan entre dos y tres pesetas el precio de sus carburantes

El valor del crudo afianzó ayer su tendencia descendente y cotizó por debajo de los 21,5 dólares

Las tres mayores petroleras que operan en España (Repsol YPF, Cepsa y BP) anunciaron ayer, un día después de que el precio del crudo cayera a un mínimo de casi dos años, una rebaja de entre dos y tres pesetas de todos sus carburantes. Casi al unísono, las compañías decidieron bajar sus precios en la línea con el descenso que venía experimentando la cotización del crudo desde el 12 de septiembre, la jornada posterior a la de los atentados terroristas en Estados Unidos. El barril brent acentuó ayer su tendencia a la baja, por lo que no se descarta nuevos recortes en los precios de los carburantes a corto plazo.

'Muy volátil, muy volátil', comentaban ayer fuentes del sector petrolero acerca del estado del mercado petrolero en estos días. 'Muy volátil, muy volátil', respondían a la pregunta de si se esperan nuevos recortes en los precios de los carburantes en España. Al final reconocían que de mantenerse la tendencia a la baja del crudo ésta repercutirá en los precios a los consumidores. Ayer, el crudo retrocedía a media sesión más de 50 centavos, por debajo de los 21,50 dólares.

Por el momento, desde esta madrugada, los usuarios pagan entre dos y tres pesetas menos por cada litro de carburante que repostan en las estaciones de servicio de Repsol YPF, Cepsa y BP, que controlan el 81% del mercado de venta de carburantes en España. El coste medio máximo de la gasolina sin plomo de 95 octanos costará desde hoy 131 pesetas el litro, y el de la nueva súper, la gasolina con aditivos vigente desde el 1 de agosto pasado, es de 141 pesetas. El precio del gasóleo de automoción, que no se modificaba desde hace unos cuatro meses, es de 114 pesetas.

Los precios que pagaban hasta ayer por las gasolinas estaban vigentes desde finales de julio, después de que las petroleras decidieran una serie de recortes de entre 10 y 13 pesetas casi consecutivos en apenas un mes. Antes de estas fechas, a finales de mayo pasado, los precios de los carburantes estaban por la nubes. La gasolina sin plomo de 95, la de mayor consumo en España, llegó a superar el máximo de octubre de 2000 (145 pesetas por litro).

Aquel mes del año pasado marcó el punto más candente de la crisis petrolera, que disparó la inflación en los países desarrollados, los principales importadores de crudo. La escalada de los precios estuvo a punto de reabrir plenamente la fuerte polémica sobre la falta de competencia en el mercado español de carburantes que se vivió en 2000. La guinda en mayo pasado la puso Repsol YPF, que decidió un incremento en el precio de las gasolinas el mismo día en que anunció beneficios récord en el primer trimestre del año.

La simultaneidad de ambos anuncios irritó a las asociaciones de consumidores, que inmediatamente volvieron a reclamar una mayor liberalización del mercado de carburantes, aduciendo que no había competencia suficiente. Ello, a pesar de que el Gobierno, a finales de junio de 2000 y bajo la presión de los agricultores y transportistas, había aprobado un decreto de liberalización del sector energético. En lo que respecta a las grandes petroleras, ese decreto impedía la construcción de nuevas estaciones de servicio a Repsol YPF y Cepsa, por cinco y tres años, respectivamente, y forzaba a ambas compañías a reducir su participación en la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH).

Para las asociaciones de consumidores, las medidas gubernamentales no han sido suficientes para imprimir una mayor apertura al negociar la venta de carburantes. Hace muy poco, en abril pasado, recordaban que incluso la liberalización de los precios no había tenido el efecto deseado. Al contrario, desde octubre de 1998, fecha en que el Gobierno decretó la libertad de precios, hasta hoy, la gasolina sin plomo se ha encarecido casi un 30%, pasando de 109 a 141 pesetas por litro. El gasóleo de automoción, cuyo precio fue liberalizado en 1996, ha subido en torno a un 45% desde entonces.

Ayer, las principales asociaciones de consumidores exigieron a las compañías petroleras que bajen más los precios de los carburantes tras la caída que viene registrando la cotización del barril de petróleo por la desaceleración económica y especialmente tras los ataques terroristas a EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001