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OBITUARIO

La periodista y escritora Carmen Rico-Godoy muere a los 62 años en Madrid

Varios libros suyos fueron adaptados al cine, su otra gran pasión

La escritora y periodista Carmen Rico-Godoy falleció ayer en Madrid, a los 62 años, tras una larga enfermedad. Su último libro, Fin de fiesta, lo presentó el pasado mes de mayo. En él abordaba en tono irónico la vejez y el deseo de algunos seres humanos de permanecer eternamente jóvenes. Hija de la prestigiosa periodista Josefina Carabias, Carmen Rico-Godoy pasó los primeros años de su vida en París con su madre, en el exilio. Posteriormente se trasladaron a Madrid.

Carmen Rico-Godoy dedicó la mayor parte de su vida profesional al periodismo después de haber trabajado como enfermera, fotógrafa de operaciones, traductora de español, profesora o secretaria. En 1971, ingresó en la revista Cambio 16 y colaboró con varias publicaciones de ese grupo de comunicación. Actualmente, participaba los viernes en el programa de la cadena SER Hoy por hoy, dirigido por Iñaki Gabilondo, en la tertulia El sacapuntas, integrada por mujeres periodistas. Gabilondo se mostró ayer consternado por la muerte de una gran amiga y mejor compañera. 'Era una mujer de una autenticidad tremenda. Era un orgullo para todas las mujeres por lo que ha hecho a favor del entendimiento con los hombres a base de talento y sentido del humor'.

Rico-Godoy publicó en 1990 su primera novela, Cómo ser mujer y no morir en el intento, que resultó un gran éxito de ventas, y posteriormente Cómo ser infeliz y disfrutarlo. Ambas novelas se convirtieron en películas, la primera de ellas dirigida por Enrique Urbizu, y la segunda, por la actriz Ana Belén. Los guiones de ambas cintas fueron escritos por ella y las películas fueron protagonizadas por Carmen Maura y Antonio Resines. Su relación con el cine no se rompió con esas dos obras, sino que su tercer trabajo, Cuernos de mujer, también fue llevado a la pantalla por Urbizu.

En 1999, Rico-Godoy escribió Cortados, solos y con (mala) leche, un libro en el que recogía sus opiniones sobre la vida, la familia y el desencuentro entre la gente, todo ello teñido de un profundo pesimismo. En su último texto, Fin de fiesta, la escritora abordaba con ironía la vejez y la insistencia de algunas mujeres y hombres por seguir siendo jóvenes. Escrito después de haber sido operada de cáncer, le había servido a la autora para reflexionar sobre cómo la existencia del ser humano puede cambiar en segundos. La escritora estuvo casada en dos ocasiones y era madre de un hijo de su primer matrimonio.

En una reciente entrevista afirmaba que 'el envejecimiento y el deterioro físico son terribles, muy duros de aceptar, de interiorizarlos y de conformarse'. No deseaba envejecer y consideraba que era un fastidio que tenía que asumir.

A Carmen Rico-Godoy no le asustaba hablar de la enfermedad que padecía y reconocía que todavía existe cierto temor a abordar el tema del cáncer. 'Se considera algo terrible y asusta muchísimo. Es injusto. Cuando dices que te han operado de cáncer parece que te tienen que preparar el entierro'. Estaba convencida de que el mal que ella padecía 'es una enfermedad como cualquier otra; unos se curan y otros no. La medicina ha avanzado mucho y hay que perder el miedo a hablar de ello'.

En 2000, publicó La neurona iconoclasta, volumen en el que recopilaba los artículos que había escrito desde los años setenta en las revistas Cambio 16 y Marie Claire. Representantes de la editorial Temas de Hoy declararon ayer a Europa Press que la escritora preparaba una novela policiaca titulada Tirar a matar.

Carmen Rico-Godoy será enterrada hoy a las cuatro de la tarde en el cementerio madrileño de La Almudena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de septiembre de 2001