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Un buque de guerra australiano trasladará a los refugiados a Papúa Nueva Guinea

Noruega califica la solución de \'inhumana\'

El primer ministro australiano, John Howard, anunció ayer haber ultimado los detalles del traslado de los inmigrantes rescatados hace una semana por el barco noruego Tampa sin pisar territorio australiano, directamente a Nueva Zelanda y a la isla de Nauru. Australia ha concretado todos los preparativos para transportarlos en un buque de guerra hasta Papúa Nueva Guinea, desde donde los embarcará en aviones con destino a las dos naciones del Pacífico.

Desde la costa de la isla australiana de Navidad, frente a la que se encuentra el barco noruego, se divisa un buque de guerra para transporte, el Manoora, con capacidad para albergar cuatro helicópteros, dos aviones y 450 soldados, desplazado allí para el traslado de los 433 inmigrantes (según el último recuento), casi todos afganos. "Es un barco de grandes dimensiones y capaz de recorrer 6.000 kilómetros", dijo Howard.

El Manoora, abastecido con todas las provisiones necesarias para un largo viaje y equipado con un hospital, tiene orden de llevar a los inmigrantes del Tampa al puerto de Port Moresby, en Papúa Nueva Guinea. Desde esa ciudad, los viajeros proseguirán en avión hacia su destino en Nueva Zelanda y la república de Nauru. Allí los respectivos Gobiernos se encargarán de decidir si los rescatados por el buque noruego son inmigrantes económicos o refugiados. La tranquilidad de la isla de Navidad se vio alterada con los preparativos militares -que empezaron el sábado por la noche con la llegada de aviones Hércules cargados con provisiones, almohadas, mantas, chalecos salvavidas y agua- y el continuo trasiego de los helicópteros de la isla hacia el buque Manoora.

Sin embargo, el deseo del Gobierno de deshacerse del problema podría verse truncado por el Tribunal Federal, que aplazó hasta hoy su fallo sobre el recurso presentado por una ONG australiana de abogados, Liberty Victoria, sobre el derecho de los inmigrantes a tramitar su petición de asilo en Australia. En esta acción -a la que se unieron Amnistía Internacional (AI) y la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades- el juez Tony North tenía previsto ayer escuchar por teléfono los testimonios del capitán del Tampa. Además valoraba la posibilidad de levantar, para algunos inmigrantes, el interdicto que prohíbe al Gobierno echar de aguas territoriales de Australia a los pasajeros del buque. De eliminar la prohibición, el tribunal lo haría únicamente a favor de los inmigrantes que serán enviados a Nueva Zelanda (150). North ha presentado dudas sobre aquellos que van a pedir asilo en Nauru.

La ONU y ACNUR (el organismo de Naciones Unidas para los refugiados) se declararon satisfechos porque "Australia ha tomado la responsabilidad y ha asegurado que su operación para resolver su compleja y difícil situación se llevará a cabo con humanidad y de acuerdo con la ley internacional de protección de refugiados". Sin embargo, la alta comisionada para los Derechos Humanos, Mary Robinson, defendió horas antes el desembarco de los inmigrantes en la isla de Navidad y la tramitación de sus peticiones de asilo antes de su traslado a Nueva Zelanda y Nauru: "Es inaceptable que esa gente esté varada en el barco, incluso si se les provee de medicinas y comida; hay que mover a esas personas del barco lo antes posible".

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, señaló que, aunque el plan australiano es "aceptable", "la solución ideal hubiera sido el procesamiento en Australia y que a los refugiados de buena fe les hubieran ofrecido refugio o hubieran sido repatriados a un tercer país". Noruega calificó el plan australiano para desembarazarse de los demandantes de asilo de "inhumano", según el ministro de Exteriores, Thorbjoern Jagland. "Podría ser dramático; no sabemos cómo van a reaccionar esos refugiados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2001