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Bánzer renuncia a la presidencia de Bolivia a causa de un cáncer

El ex general entrega el poder al vicepresidente Jorge Quiroga

La capital de Bolivia, Sucre, fue ayer escenario de la la renuncia del presidente Hugo Bánzer ante el Congreso por motivos de salud. Bánzer, general jubilado, optó por acortar voluntariamente su mandato de cinco años y entregar el mando al vicepresidente Jorge Quiroga, debido a un cáncer de pulmón que le obligará a permanecer algún tiempo más en un hospital militar de EE UU.

Hace 20 años hubiese sido inconcebible una sucesión constitucional en Bolivia, que vivió largos años bajo el signo del golpismo. 'Presento en esta fecha mi renuncia al cargo de presidente de Bolivia que el pueblo y este Congreso me han conferido, dejando el mando a quien legítimamente, por disposición de la Carta Magna, le corresponde', dijo Banzer en un emotivo discurso de 22 minutos, interrumpido por prolongadas ovaciones. La sesión de Congreso, la primera de la legislatura 2001-2002, se celebró en la Casa de la Libertad de Sucre, donde se firmó el acta de creación de la República en 1825. Banzer, de 75 años, que antes de acceder a la presidencia democrática fue dictador (tras el golpe militar de 1971), ha llevado una intensa actividad política y celebrado una última reunión con su Gabinete, acompañado por un médico con grado de coronel, asignado por el hospital militar. Jocosamente repitió que es la primera vez en su carrera que como general tiene que obedecer las órdenes de un coronel, que cuida el ritmo de sus actividades. Banzer se preocupó de reiterar públicamente su pleno respaldo a Quiroga, ingeniero industrial de 41 años, y demandó de sus aliados en la coalición gobernante plenas libertades para que gobierne sin las presiones a las que él personalmente se vió sometido en los últimos cuatro años.

'En el marco de la más pura democracia hago entrega de la Presidencia a mi sucesor, en cuya capacidad confío plenamente', dijo Banzer para pedir inmediatamente a todos los bolivianos 'que le brinden su decidido respaldo para que pueda afrontar los desafíos que se avecinan'. En su último discurso, con el que culmina una carrera política de más de 30 años, Banzer señaló: 'Esta enfermedad empecinada demora demasiado tiempo en ceder, tiempo valioso que mi país no puede esperar'. Y aludió a su Gobierno de facto de siete años 'que fueron positivos para Bolivia, aunque no estuvieron exentos de medidas que debieron aplicarse por las circunstancias de la descontrolada violencia política desatada entonces en toda América Latina'.

Banzer, que por momentos luchó para contener las lágrimas, señaló: 'No he escatimado energías para que los bolivianos aprendiéramos a vivir en armonía, y jamás dudé en deponer mis aspiraciones políticas si, haciéndolo, servía a esa meta', afirmó. Aludía así a los pactos que propuso para mantener la gobernabilidad de la democracia con las administraciones democráticas que se sucedieron desde 1985. Su sucesor en el cargo señaló que Banzer pasará a la historia 'por haber vaciado el presente de Bolivia de narcotráfico y llenado su futuro de energía'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de agosto de 2001