Fallece Hugo Bánzer, el dictador que volvió al poder en Bolivia a través de las urnas

El ex general golpista tuvo que renunciar a la presidencia hace nueve meses por un cáncer

Hugo Bánzer Suárez, el general que llegó a la presidencia de Bolivia en dos ocasiones, la primera por la vía de las armas y la segunda a través de las urnas, falleció ayer en su ciudad natal de Santa Cruz después de una larga enfermedad. El veterano político había sido desahuciado por los médicos ante el avance imparable del cáncer del que fue tratado en varias ocasiones en Estados Unidos. Iba a cumplir 76 años el próximo 10 de mayo. El presidente Jorge Quiroga viajó a Santa Cruz, donde manifestó que el ejemplo de Bánzer 'quedará en la memoria de todos nosotros'.

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Con la muerte de Bánzer desaparece uno de los protagonistas de la vida política boliviana de los últimos 30 años. Su carrera quedó truncada en agosto del año pasado, cuando el deterioro de su salud le obligó a dimitir un año antes de concluir su mandato. El general había conseguido en junio de 1997 el sueño de ser el primer dictador militar que ganaba unas elecciones en Suramérica. El primer paso del reciclaje del tirano en demócrata fue en marzo de 1979, cuando fundó el partido Acción Democrática Nacionalista (ADN), de ideología socialcristiana, un año después de que fuera derrocado por uno de sus compañeros de armas del mismo modo que había llegado al poder.

Bánzer dio en agosto de 1971 el golpe de Estado número 187 en 146 años de historia republicana de Bolivia. Derrocó al general de veleidades izquierdistas Juan José Torres, que años más tarde fue asesinado en un atentado en Buenos Aires, por sicarios de la Operación Cóndor. Era la época en que el brazo de los dictadores latinoamericanos se extendía por el continente en busca de opositores a través del siniestro operativo orquestado por los generales Pinochet, Videla, Stroessner, Bánzer y otros apellidos de triste recuerdo. Durante su dictadura hubo unos 1.000 ejecutados y desaparecidos, 3.000 detenidos y miles de exiliados, según datos de varias organizaciones de derechos humanos, como el Tribunal Russell de Roma. En 1979 fue enjuiciado por violación de las garantías constitucionales durante su régimen, pero fue absuelto.

Bánzer intentó recuperar el poder por la vía de las urnas. Los electores le dieron la espalda en cinco ocasiones, pero finalmente lo consiguió en junio de 1997, con apenas el 22,8% de los votos, después de pactar en el Congreso con otras cuatro fuerzas políticas, lo que dio lugar a una megacoalición de Gobierno, la más importante desde la recuperación de la democracia. El ex dictador se presentó como un presidente dispuesto a gobernar al servicio del pueblo y declaró estar del lado de los pobres. Palabras más que realidades. La mayor resistencia a la política del presidente Bánzer provino de la Central Obrera Boliviana (COB), que orquestó importantes movilizaciones por cuestiones salariales. La huelga general que comenzó en Cochabamba el 8 de abril del 2000 contra un aumento del precio del agua del 300% terminó con la declaración del estado de sitio por parte de Bánzer. El otro conflicto social que tuvo que enfrentar el Gobierno democrático del ex dictador fue el de los trabajadores cocaleros que rechazaron el programa gubernamental de erradicación forzosa de las plantaciones de coca.

En 1998, Bolivia era considerado por la DEA como el tercer productor mundial de coca, detrás de Colombia y Perú. A finales de 2000, las 27.000 hectáreas de plantaciones de hoja de coca quedaron reducidas a 2.000 en la zona oriental de La Paz, lo que avalaba la promesa electoral que hizo Bánzer cuando asumió como presidente. Pero los cultivos alternativos tuvieron una escasa aceptación de los campesinos, que criticaron la falta de proyectos agrarios coherentes y advirtieron de los riesgos de desarticular la economía de la región del Chapare. Los cortes de carreteras y distintas movilizaciones fueron reprimidas por el Ejército, lo que generó un ciclo de violencia que sigue latente en Bolivia.

En julio de 2001, Bánzer viajó a Washington para someterse a un control de su enfermedad en el Centro Médico Militar Walter Reed. Le diagnosticaron un cáncer de pulmón con metástasis de hígado. El vicepresidente Jorge Quiroga asumió la presidencia de manera provisional, mientras el presidente se sometía a tratamiento de quimioterapia. La enfermedad no perdonó y Bánzer ya no regresó más al palacio presidencial. Quiroga, discípulo del ex dictador y perteneciente a la nueva generación del ADN, se convirtió en el primer mandatario provisional hasta las elecciones presidenciales de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de mayo de 2002.

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