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Los expertos mantienen el estado de emergencia para controlar la lava de las erupciones del volcán Etna

Los responsables de Protección Civil tranquilizaron ayer a los residentes de las poblaciones cercanas al volcán Etna, en la isla italiana de Sicilia, al asegurar que no existe un peligro inmediato de ser alcanzados por la lava procedente de las actuales erupciones. Según las previsiones realizadas por el centro de seguimiento Poseidón, la lava no amenaza a la localidad de Nicolosi, la más cercana al volcán.

Sin embargo, continúa el estado de emergencia y equipos de grúas trabajan sin descanso para abrir zanjas que controlen el flujo de lava, y las autoridades han preparado un plan de evacuación en caso de que aumente.

Los habitantes de Nicolosi y las localidades cercanas abarrotaron ayer las iglesias invocando la protección de Santa Ágata, patrona de la región y defensora de las poblaciones de las laderas del volcán ante su furia. El Etna continúa en una fase de fuerte actividad, iniciada el pasado día 12, con cinco bocas diferentes que expulsan material magmático a diversa altitud y que causan temblores sísmicos que ayer alcanzaron tres grados en la escala Richter. La boca que representa una mayor amenaza es la situada a 2.100 metros de altitud, cuya lava ha descendido ya a menos de 1.000 metros y se encuentra a tan sólo cuatro kilómetros de Nicolosi. Otra erupción ha dañado las instalaciones del telesquí y ha alcanzado la zona turística construida en torno al refugio de La Sapienza, cortando la carretera de acceso a la zona. Una nube de ceniza volcánica oscureció el cielo de la vecina Catania, alarmó a sus habitantes y provocó el cierre del aeropuerto durante algunas horas. El Etna, de 3.340 metros de altitud, es el principal volcán activo situado en el continente europeo y cuenta con un centenar de fases de actividad documentadas históricamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001