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Gregorio Salvador arremete contra la crítica literaria de los periódicos

El académico Gregorio Salvador (Granada, 1927) arremetió ayer con dureza contra buena parte de la crítica literaria que se publica en los periódicos españoles. Salvador acusó a la crítica actual de contribuir a la decadencia de la literatura porque, a menudo, 'desdeña lo excelente', 'alaba los bodrios' y 'no distingue lo bueno de lo mediano'. Añadió que con frecuencia 'se elogia a boleo, se premia el galimatías, se desdeña la claridad, se crean falsos prestigios, se engaña y se confunde'. Salvador participó en un curso titulado Nuevo periodismo, ¿nueva crítica?, que dirige el presidente de la Agencia Efe, Miguel Ángel Gozalo, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander.

Para Salvador, que impartió clases de crítica literaria en la universidad durante nueve cursos (hasta 1975), 'un alto porcentaje de la crítica se mueve entre el esnobismo y la ignorancia, el sectarismo y el interés, desnortada y pedante, repetitiva y oscura'. 'La ambigüedad, el confusionismo y la indistinción' campan, a su juicio, por muchas de las críticas que publican los periódicos y suplementos literarios.

El académico advirtió de que la única forma de evitar la decadencia de la literatura es 'no dejarse engañar por los fuegos fatuos' y negó que el cine y la televisión hayan podido aún sustituir 'la magia narradora de la palabra'. Insistió en contradecir a algunos críticos que 'siempre hablan de decadencia de la literatura, y a los que siempre parece que lo que se hace ahora es peor que lo anterior'. Sostuvo que en la literatura de hoy 'abunda lo malo, lo mediocre, lo deleznable, lo falto absolutamente de interés; pero también lo original, lo brillante, lo bien contado, lo llamado a pervivir, lo que nunca perderá emoción'.

'Pavoroso problema'

Gregorio Salvador aseguró que 'el pavoroso problema' que plantea la literatura actual es 'que se publica muchísimo, más que nunca, y gran parte de lo que se publica es malo sin paliativos'. Ante semejante laberinto, la función de la crítica es esencial, aseveró. 'Necesitamos quien nos oriente sobre lo que es imprescindible leer, sobre lo que pueda ser relativamente aceptado y, más que nada, sobre todo aquello que no merece ni un segundo de nuestro tiempo, ni una pizca de nuestra atención'.

Su diatriba concluyó con la sentencia de que la crítica literaria pocas veces cumple con esta misión de informar y orientar al público. Salvador denunció que 'prevalece la opinión elogiosa, con más o menos reservas sobre lo mediano y lo francamente malo de algunos, un prudente silencio sobre lo igualmente malo de otros y, lo que es más grave, un silencio premeditado y mortal sobre bastantes obras excelentes'.

Además de Salvador, varios periodistas y directores de suplementos literarios participaron ayer en el curso. Entre ellos, el adjunto a la dirección de EL PAÍS Ángel Sánchez Harguindey; el director del Cultural de Abc, Fernando Rodríguez Lafuente, y la directora de El Cultural de El mundo, Blanca Berasategui.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001