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Carlos Saura exhibe 60 dibujos y acuarelas sobre sus películas

Carlos Saura (Atarés, Huesca, 1932) es un 'dibujante ocasional'. Tan ocasional que sólo coge los pinceles cuando hace una película. Pero cuando eso ocurre se emplea a fondo. Por cada cinta que rueda, dibuja ciento y pico imágenes que le ayudan a definir la estética del filme, los decorados, el vestuario. 'Nunca he presumido de ser escritor ni dibujante. Soy un director de cine decente y un fotógrafo amateur bueno'. Ésas fueron las calificaciones que dio el cineasta a cada una de sus facultades, relacionadas todas ellas con la imagen. Saura visitó el lunes El Escorial (Madrid) invitado a los cursos de verano de la Universidad Complutense. Allí se exponen sus dibujos y allí también se ha proyectado su película La caza, rodada en 1965. Pero ninguno de estos acontecimientos es la causa única de la visita del cineasta a El Escorial. La razón es que en su cabeza bulle de nuevo una idea antigua: Felipe II. 'Por eso estoy aquí, para documentarme'.

Sus dibujos, explicó Saura, le sirven como recordatorio y para pasar el tiempo entre plano y plano, 'que a veces se hace interminable'. Le relajan, además. La muestra reúne 60 dibujos y acuarelas sobre películas como Flamenco, El Dorado, Ay Carmela, Tango o Goya en Burdeos. Para el cineasta, dibujar 'es una forma más de pertenecer al mundo de las imágenes'. En la exposición hay dibujos coloreados con ceras y acuarelas donde se adivina el germen de aquel plano visto hace tiempo en el cine y donde se puede imaginar ya alguna secuencia de su última película, Buñuel y la mesa del rey Salomón, a la que sólo le faltan unas pocas imágenes de composición digital.

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