Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

5.000 manifestantes piden la dimisión de Rajoy y García-Valdecasas

Unas 5.000 personas reclamaron ayer en Barcelona la dimisión del ministro del Interior, Mariano Rajoy, y de la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas, como máximos responsables de las cargas políciales realizadas el domingo anterior contra los manifestantes que habían participado en una marcha contra el Banco Mundial en el paseo de Gràcia de Barcelona.

La de ayer fue una manifestación totalmente pacífica, aunque vigilada por un fuerte, aunque discreto, aparato policial. La encabezaba una gran pancarta en la que podía leerse: 'Basta de criminalizar a los movimientos sociales', portada por representantes de ONG dedicadas a promover el desarrollo de los países más pobres. Frente a la Delegación del Gobierno, en la plaza de Palau, los organizadores leyeron un manifiesto en el que denunciaban la participación de policías disfrazados como manifestantes en los destrozos registrados al término de la manifestación del día 24 y exigían la liberación de los dos últimos detenidos aquel día, que todavía siguen en los calabozos. Se trata, explicaron, de un ciudadano portugués y otro italiano, a quienes se pretende expulsar de España pese a su condición de comunitarios.

En la cabecera de la manifestación figuraban, entre otros, el presidente de Justicia y Paz de España, Arcadi Oliveres, y Gabriela Serra, que preside la Coordinadora de ONG para el Desarrollo. Más atrás se situaron la concejal de Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona, Roser Veciana, y el diputado Joan Ridao, ambos de ERC; el secretario general de UGT de Cataluña, Pepe Álvarez; el presidente del Sindicato de Periodistas de Cataluña, Enric Bastardes, y el portavoz de Iniciativa-Verds, Joan Herrera.

La manifestación discurrió por la ronda de Sant Pere, Via Laietana, paseo de Isabel II y plaza de Palau. Los silbidos, gritos y abucheos de los manifestantes arreciaron cuando pasaron frente a la comisaría de la Via Laietana, que estaba cerrada y protegida por varios furgonbes policiales, igual que la Delegación del Gobierno. Y cuando advirtieron que eran vigilados desde un helicóptero. Había pancartas reclamando la dimisión de García Valdecasas, y otras con leyendas como 'Menos policías de paisano', 'Los violentos sois vosotros', que pretendían denunciar la actuación de la policía contra la manifestación del día 24.

El manifiesto leído al término de la marcha por una portavoz de la Campaña contra el Banco Mundial Barcelona 2001, Yolanda Fresnillo, denunciaba la escalada de la presión policial sobre los movimientos alternativos. 'Se nos fotografía, se nos filma, se nos sigue por las calles, se nos ficha', afirmó, 'pero esto es un reflejo del éxito de nuestras propuestas'. Por vez primera en 30 años, continuó, 'tenemos la posibilidad de crear un movimiento capaz de cambiar el mundo. Y eso nos convierte en peligrosos'.

Fresnillo aseguró que los organizadores de la manifestación del día 24 tienen 'pruebas gráficas' de que policías infiltrados provocaron los incidentes y que agentes que portaban armas ilegales realizaron detenciones de manifestantes. Estos materiales se adjuntarán a la denuncia judicial contra la policía que preparan las entidades organizadoras de las protestas contra la 'globalización neoliberal'.

A la concentración de ayer asistió también un numeroso grupo de inmigrantes africanos, acompañados por integrantes de SOS Racisme. Reclamaban 'papeles para todos'.

La manifestación finalizó con una convocatoria para que los asistentes acudan el día 21 a Génova (Italia), para protestar contra la reunión de los presidentes y jefes de gobierno de los países más industrializados del mundo, el G-8. Esta convocatoria incluyó una denuncia de las limitaciones a la libertad de circulación en la Unión Europea que varios gobiernos proponen para atajar las protestas contra la globalización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de julio de 2001