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Veterinarios y productores creen que se ocultó el brote emisor de la peste porcina

Un mismo camión recorrió las tres granjas

Tres empresas integradoras del sector han sido denunciadas por la Generalitat como presuntas responsables de haber propagado la enfermedad. Ganaderos y organizaciones agrarias reclaman a la Generalitat y al Gobierno central que no descarten otras líneas de investigación. Las tres empresas integradoras niegan haber realizado importaciones ilegales y se consideran las cabezas de turco de una situación altamente confusa. Amadeu Roig, propietario de la granja de Soses donde se detectó el primer foco, aseguró ayer que es ajeno al mismo, ya que no era el dueño de los animales sacrificados. 'No estamos en el negocio del cerdo más que como cuidadores. No compramos ni vendemos animales, ni legal ni fraudulentamente', señaló Roig.

Responsables de las otras dos empresas implicadas, Piensos Gatnau, de Golmés, y Piensos Picber, de Vilanova de l'Aguda, también se han desvinculado de cualquier práctica ilegal. Pere Gatnau señaló que los cerdos que enfermaron en su granja procedían de Zamora y que desde el pasado 22 de febrero no ha realizado ninguna importación, y nunca de un país del Este. El propietario de Picber asegura que sus cerdos 'tienen carnet de identidad' porque forman parte de un estudio de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Varios veterinarios consultados han coincidido en señalar que los cuatro casos de peste declarados en una semana en seis explotaciones de las comarcas del Segrià, Pla d'Urgell y Noguera serían focos secundarios. Según esta teoría, un tratante de ganado de la zona levantina pudo importar hace un mes y medio lechones desde un país del Este o del centro de Europa sin saber que estaban enfermos. 'Ante la perspectiva de que las cotizaciones del porcino serían altas a partir de julio, debido a la demanda turística, el sector se limitó a llenar las granjas sin adoptar ninguna precaución', afirmó ayer un veterinario.

Fuentes veterinarias explican que si es cierto que el virus proviene del Este, las administraciones deberían saber que los cinco focos -cuatro en Lleida y uno en Vinaroz-, surgidos casi de forma simultánea, sólo pueden ser secundarios, con lo que el vértice de la pirámide se encontraría en otro punto. 'Cuando se detectan varios brotes en un espacio corto de tiempo', explican, 'hay que sacar la conclusión de que la enfermedad lleva de 35 a 40 días rondando por España'.

Transporte común

Existen ciertas similitudes entre la evolución epidemiológica de la peste de 1997 y la de ahora que abonarían esta hipótesis. Se ha confirmado que los cerdos sacrificados en una granja de Vinaroz llegaron de Cuenca, Valencia, Barcelona, Reus y Amposta. Los veterinarios que realizaron los análisis de sangre constataron que los únicos que tenían la enfermedad eran los que provenían de Valencia y Cuenca. Los otros estaban sanos. '¿Cómo se explica que en estas provincias no haya ningún foco?', se preguntan los ganaderos de Lleida.

La peste porcina es una enfermedad poco difundible, pero altamente contagiosa, por lo que siempre precisa de un elemento transmisor. Fuentes veterinarias no descartan la posibilidad de que en este caso la peste se haya propagado por el transporte de ganado, una hipótesis que la Generalitat está investigando. Los propios ganaderos investigados se abonan a esta teoría porque en los focos de Soses, Golmés y Vilanova de l'Aguda se ha advertido un denominador común: un camión dedicado al transporte de ganado de la empresa Ganadería Salado, de Ivars d'Urgell, realizó varios servicios para las granjas afectadas en diferentes fechas del mes de mayo.

El Departamento de Agricultura anunció ayer la existencia de un nuevo caso de peste en una granja de Penelles (Noguera). Con éste son ya cuatro los focos activos declarados por la Generalitat en Lleida y seis las explotaciones afectadas. Agricultura empezó ayer mismo el sacrificio de los 3.083 cerdos de la explotación. Desde el pasado día 15 se han sacrificado 20.000 animales y unos 900.000 están inmovilizados. El sacrificio de animales está resultando polémico por los métodos utilizados. Como ya ocurrió en 1997, se repiten las escenas espeluznantes en las granjas, y la organización ecologista Ipcena de Lleida dio ayer instrucciones a sus servicios jurídicos para que presenten una querella contra el Departamento de Medio Ambiente al considerar que vulnera la legislación sobre protección de los animales. La normativa obliga a utilizar pistolas y rifles para el sacrificio, pero en ningún caso indica que se han de eliminar a martillazos o a bastonazos. Ipcena calcula que la mitad de los animales se entierran aún vivos.

Agricultura comunicó ayer la apertura de un expediente informativo para determinar si se vulnera la normativa y anunció que, si es así, actuará 'con el máximo rigor'. También pidió la colaboración de los ganaderos para conocer el itinerario de los cerdos importados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 2001