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Reportaje:

El esqueleto es mío

Antropólogos y tribus indias se disputan unos restos humanos de hace 9.300 años

A sus 9.300 años, el hombre de Kennewick está visto para sentencia. Su esqueleto, hallado hace cuatro años a orillas del río Columbia, en el estado de Washington, es objeto de un altercado legal entre un grupo de antropólogos y cinco tribus indias. Los primeros quieren estudiarlo, los segundos enterrarlo. El asunto ha quedado en manos de un juez. Los restos están por ahora en el museo Burke de Seattle. Fueron descubiertos por casualidad por dos estudiantes en 1996. Se cree que son los de un joven cazador. En septiembre el Gobierno decidió, en virtud de una ley sobre protección de tumbas indias, entregárselos a las cinco tribus. Pero ocho arqueólogos llevaron el asunto a los tribunales asegurando que el esqueleto, uno de los más antiguos de Norteamérica, debía ser estudiado. El esquelo podría replantear las teorías sobre cómo se pobló EE UU. Hasta ahora se pensaba que sus primeros habitantes llegaron por el estrecho de Bering hace 12.000 años. Pero últimamente se han barajado otras ideas, incluso la de poblaciones llegadas por barco. Los científicos aseguran que el hombre de Kennewick se parece más a las tribus de Polinesia que a los indios americanos, por lo que no estaría incluido en la ley sobre protección de tumbas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de junio de 2001