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Guillermo Cabrera Infante clausura el ciclo 'Cine sobre el automóvil'

Elvira Lindo, Diego Galán y Emilio de Villota, en las jornadas de la Fundación Barreiros

Ayer, jueves, concluyeron las intervenciones que, en el ciclo organizado por la Fundación Eduardo Barreiros, analizaban y comentaban las relaciones entre el cine y el automóvil, dos inventos que cambiaron los hábitos culturales y sociales del siglo XX. El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante clausuró las jornadas, que se complementan, y aún lo harán hoy, viernes, con diversas proyecciones en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Cabrera Infante recordó su experiencia con el cine como guionista de la película Vanishing point, que dirigió Richard Sarafian en 1970.

Guillermo Cabrera Infante explicó que el guión de Vanishing point fue escrito en Londres y en él cuenta cómo un chico de 20 años conduce a toda velocidad por las calles de San Francisco hasta que las persecuciones policiales consiguen que se estrelle contra una barrera policial. Esta película, que se estrenó en 1971, constituyó la gran experiencia hollywoodyense de Cabrera Infante, aunque no le quedaron ganas de proseguir porque, como dijo citando a Valentí Puig, 'frente a la pantalla, todo. Detrás de la pantalla, nada'.

Cabrera Infante contó que su vida y la de su mujer, la actriz Míriam Gómez, está llena de cine por todas partes. Ven, acompañados de su gata, tres películas diarias como mínimo. En el coloquio, moderado por el periodista Ángel S. Harguindey, alguien le preguntó por el cine cubano que se hace actualmente. 'No veo lo que se hace, no me interesa. Míriam, mi mujer, protagonizó la primera película que se hizo con Castro, Historias de la revolución. De los títulos de crédito rápidamente suprimieron el nombre de Míriam, e incluso nos consta que rayaron parte de la cinta en la que ella intervenía', explicó en la conferencia, a la que asistieron Javier Marías, Hugh Thomas y Vicente Molina Foix, entre otros.

Después se proyectó Vanishing point. En total, ha habido en el ciclo ocho proyecciones de largometrajes, una sesión de spots publicitarios, tres conferencias y dos mesas redondas en torno al tema del ciclo.

La escritora y guionista Elvira Lindo narró, en la segunda de las mesas redondas que sobre cine y automóvil convocó la Fundación Barreiros, los recuerdos de una infancia en la que se entremezclaban el mundo fantástico y cinematográfico de los amplios coches norteamericanos, en los que se podía charlar o besar sin el menor agobio físico, con la dura realidad de un seiscientos familiar en el que se apiñaban los tres hermanos y los padres.

El que fuera piloto de competición Emilio de Villota comentó, desde una perspectiva más técnica, los numerosos aciertos e intuiciones de Jacques Tati, cuyo filme Tráfico se acababa de proyectar. Entre otras cosas, aportó un dato espectacular que suele pasar inadvertido: en España se fabrican cinco coches por cada niño que nace; 1.500.000 automóviles anuales frente a 300.000 nacimientos.

El crítico e historiador Diego Galán centró su intervención en el cine español, en el que el coche era, incluso, un elemento moral, algo que potenciaba el esplendor del franquismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de junio de 2001