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Las empresas de telecomunicaciones pugnan por el negocio millonario de la sanidad

Telefónica y Retevisión son las que más presionan para tender la red de banda ancha

Poder consultar el propio historial médico en cualquier hospital, transmitir radiografías de un centro a otro, obtener diagnósticos a distancia o manejarse con recetas electrónicas de medicamentos son prodigios de la tecnología aplicada a la sanidad. Pero para que este nuevo abanico de servicios de asistencia a los pacientes no se quede en ciencia-ficción, se requiere que los hospitales, los centros de asistencia primaria y hasta las farmacias estén conectados en una red por la que puedan circular grandes paquetes de información.

La tecnificación es una de las principales asignaturas pendientes para que Cataluña cuente con una sanidad moderna. 'Hoy no existe conexión con banda ancha entre centros como, pongamos, el Hospital General de Vic y el de Vall d'Hebron, en Barcelona, aunque las tecnologías existentes, de menor capacidad, permiten algún trasvase de información', pone como ejemplo Ramon Massaguer, secretario general del Departamento de Sanidad. 'Querríamos despertar el interés de los operadores. Imagínese que todos los aparatos de TAC pudieran verse en Barcelona', añade.

A un mes del concurso

Pero este interés ya está despierto y bien despierto, cuando falta un mes para que se abra el concurso que el Gobierno catalán prepara tras poner punto final a su contrato con el operador al-pi (controlado por Uni2), por entender que el ritmo en el despligue de la red no era el deseado. Así lo ha podido constatar el Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat, que estos días realiza su segunda ronda de contactos con los operadores. En la primera ronda, concluida hace pocas semanas, se cribó a unos cuantos. Colt Telecom se ha especializado más en los servicios a grandes empresas; Menta, en el mercado residencial; Jazztel, en las pequeñas y medianas empresas (pymes). Según fuentes conocedoras de los contactos en curso, Telefónica y Retevisión son los operadores más activos en la pugna. Les siguen British Telecom y al-pi, pese a que ésta no esconde que hasta ahora centrarse en la sanidad no le ha resultado muy rentable. El Gobierno catalán quiere aprovechar este concurso para desatascar el compromiso político asumido por el Parlament de conectar todas las capitales de comarca con fibra óptica, si no en la fecha fallida de marzo de 2001, al menos el año próximo.

Las exigencias a los operadores se están perfilando de manera que 'al menos' las capitales de comarca (con sus hospitales y centros de asistencia primaria) se conecten a través de fibra óptica. 'La clave es que, partiendo de la necesaria modernización de la sanidad, se cuente con una infraestructura de banda ancha tendida por el territorio, de modo que, una vez exista la red, empresas o particulares puedan acceder a ella', explica Manel Feu, director del Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat.

El concurso planteado a los operadores es exclusivamente de suministro. La empresa adjudicataria tendrá asegurado el negocio durante seis años, prorrogables a ocho. Es un guiño a las empresas alternativas a Telefónica porque este lapso de tiempo, largo, les ayudaría a amortizar las elevadas inversiones que tendrían que acometer si ganasen. La cuantía de estas inversiones no se puede singularizar hoy: depende de la red que ya tenga desplegada en Cataluña el operador ganador.

Más allá de la red por construir, la Generalitat 'considerará positivo que un operador demuestre que puede mejorar determinadas aplicaciones que hoy circulan de forma deficitaria', subraya Josep Grau, consejero director general de Doxa, la firma de tecnologías de la información que está preparando las bases del concurso.

Todos buscan socio

Conscientes de ello, todos los operadores en liza se están preocupando de buscarse una empresa aliada con la que acudir a la cita (la adjudicación se decidirá después del verano), para situarse mejor mediante una oferta de servicios y aplicaciones relacionadas con Internet que permitan dar servicios 'actuales y futuros'.

Lo que no se cambiará será la informática de los centros, asegura Manel Feu, más allá de las aplicaciones nuevas que haya que introducir. Ello constriñe el concurso mucho más de lo que hubiera podido plantear: cambiar de arriba abajo toda la gestión de los sistemas de información de la sanidad hubiera podido requerir una concesión administrativa y un pacto político difícil de atar para un gobierno en minoría.

Aunque la Generalitat tiene en mente adjudicar el negocio a un solo operador, no se cierra a que gane más de uno 'por la voluntad de alternancia', explica Grau.

Miquel Roca, mediador

Este punto es esencial para la oposición socialista: la red sanitaria debe acabar garantizando que en Cataluña exista competencia (no sólo la red de Telefónica, sino una segunda) en telecomunicaciones, argumento que juega en contra del ex monopolio. El diputado Miquel Barceló ha martilleado de nuevo esta semana en el Parlament con este mensaje, y exige un concurso 'transparente'.

La insidiosa pregunta que se plantea es: ¿hay que dar prioridad a la modernización de la sanidad o a la competencia en telecomunicaciones? Si se trata de correr, el operador mejor situado es Telefónica, que ya tiene desplegada una amplia red de fibra óptica y que, además, cuenta con Miquel Roca como abogado y mediador ante la Generalitat. Si sale ganando Telefónica, que asegura estar dispuesta a 'invertir lo que haga falta en sanidad', deberá abrir su red a otros operadores. Retevisión cuenta con una ventaja: la experiencia. Ya se llevó el concurso de Extremadura.

Aunque el pastel sea muy inferior, el concurso también prevé la red de centros de enseñanza secundaria, pero en este caso la conexión no requerirá fibra óptica, sino que se piensa en las transmisión de información vía radioenlaces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2001