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ORIENTE PRÓXIMO

Israel responde con aviones de combate al ataque suicida de un joven palestino

La nueva escalada en el conflicto provoca 16 muertos y más de un centenar de heridos

Mahmud, un joven de apenas 20 años, estudiante, vecino de la localidad palestina de Tulkarem, miembro de base del partido integrista Hamás, cumplió con éxito su misión: autoinmolarse en el centro comercial de Kanion Hasharon, en el corazón de la ciudad balneario de Natania, a las doce del mediodía. Era la víspera de la fiesta religiosa judía del sabat, momento en el que se concentra más gente en los almacenes, lo que aumentó el caos y desató una espiral de violencia en la Intifada, que va a entrar en su noveno mes.

El militante suicida provocó la explosión en la misma entrada del centro comercial, mientras los servicios de seguridad de los almacenes trataban de identificarlo y registrarlo, ya que su forma de vestir -una chaqueta larga en un día muy caluroso y soleado- había despertado las sospechas de los vigilantes. Momentos antes, una muchacha había alertado a la a la policía de una comisaría cercana de la presencia de un joven que 'parecía peligroso'. La explosión de la carga, que se encontraba adherida al pecho del suicida, destrozó su cuerpo, pero también el de otras seis personas, entre ellas cuatro mujeres. La onda expansiva hirió a otro centenar, algunos de gravedad, y causó daños materiales importantes en el recinto comercial, que rápidamente fue desalojado. 'Esta ciudad ha estado siempre abierta a los palestinos. Son nuestros vecinos. Lo que ha pasado ha sido una tragedia. Hay que acabar. Pido al Gobierno que responda de la manera más dura posible', clamaba en la calle ante el macabro escenario Miriam Feinberg, la alcaldesa de la ciudad, mientras grupos de radicales judíos se concentraban al grito de 'muerte al árabe'.

La locura sangrienta llevó a continuación a un grupo de francotiradores palestinos a disparar contra el vehículo de un colono, cuando circulaba por una carretera semivacía en los alrededores de Ramala. Los disparos acabaron con la vida del conductor, un soldado de 20 años de edad, hirieron gravemente a su madre y provocaron heridas a otro viajero. La represalia israelí llegó antes de lo previsto; diversas instalaciones de las fuerzas de seguridad palestina en las ciudades de Nablús y Ramala fueron bombardeadas por los aviones de combate F-16, que provocaron ocho muertos y decenas de heridos. Entre las víctimas hay un miembro de Fuerza 17, la guardia personal de Arafat. Nablús recibió el castigo con resignación: las calles vacías y la gente en las casas, conscientes de que las sanciones no habían hecho más que empezar. En los campos de refugiados de la zona la reacción fue más fanática y radical, y se formaron manifestaciones que gritaban 'esto es la guerra'. Mientras, en los alrededores, las fuerzas del Ejército israelí empezaron a actuar de acuerdo con un plan con el que se intenta bloquear las carreteras y someter a la población civil a un asedio que podría ser el más duro de los últimos ocho meses. Es la primera vez que Israel utiliza aviones de combate israelí para atacar a la población civil en esta Intifada, lo que supone un incremento de la agresividad bélica del Gobierno de Sharon, que hace una semana empezó también a utilizar misiles tierra-tierra guiados por rayos láser para atacar a los palestinos. 'No será seguramente la última vez que recurramos a la aviación, lo que es lógico dentro de la libertad de acción dada al Ejército en la lucha contra el terrorismo', declaró Danny Naveh, ministro israelí sin cartera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2001