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Tribuna:

Cómo romper el círculo vicioso

El masivo ataque terrorista en un centro comercial del corazón de Israel que tuvo lugar ayer por la mañana probó de nuevo que la batalla no se libra sobre el futuro de Cisjordania y Gaza, sino sobre el derecho de Israel a existir. Tanto las palabras como los hechos de las autoridades palestinas se apoyan ahora en un nuevo e imprudente argumento. O Israel acepta las condiciones palestinas para una gradual liquidación del Estado judío, o de otra manera la guerra continuará indefinidamente. El Gobierno de Sharon, por su parte, aplica mucha más fuerza de la que es realmente necesaria para 'enseñarles la lección'. Esta política provoca todavía más extremismo y odio entre los palestinos. El único camino para romper el círculo vicioso es que ambas partes acepten el informe de la Comisión Mitchell sin tratar de modificarlo: un cese total de la violencia palestina a cambio de la congelación total de los asentamientos judíos en Cisjordania y Gaza durante al menos tres meses para que puedan reanudarse las negociaciones. Los palomas israelíes -frustrados y marginados como están por la cada vez más inflexible posición palestina- pueden hacer todavía una importante contribución declarando públicamente que los representantes parlamentarios del Movimiento por la Paz apoyarán a Sharon frente a la moción de censura que el ala derechista no dudará en plantear si el presidente israelí acepta congelar los asentamientos durante esos tres meses. No se trata de la carrera de Sharon, sino de darle la fuerza necesaria que podría necesitar si decide optar finalmente por romper el círculo vicioso.

Amos Oz es escritor israelí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2001