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La Guardia Civil recupera una Virgen policromada del siglo XV robada hace ocho años en Liébana

La recuperación por la Guardia Civil en Alicante de una imagen de la Virgen en madera policromada del siglo XV, robada hace ocho años en la iglesia de Santa María de Lebeña, ha conmocionado este fin de semana a los habitantes de la comarca de Liébana, donde está enclavado el pueblo. Se trata de la iglesia más antigua de la región, abierta al culto hace mil años.

El tañido de campanas en algunas aldeas de los alrededores y la noticia de la recuperación en las misas del fin de semana ha puesto de manifiesto el inmenso júbilo de la población. Se presagia ya una acogida multitudinaria para la vuelta de la talla, verdadera reliquia del patrimonio histórico de Cantabria.

El robo se advirtió en noviembre de 1993, cuando el entonces párroco, Manuel Muelas, halló forzada la cerradura de la iglesia y vacía la hornacina que ocupaba la soberbia talla desde hacía 500 años. Por entonces se calculó el valor de la imagen en el mercado en 15 millones de pesetas, muy inferior a la significación que el pueblo le dio siempre.

La comunidad religiosa de Cantabria, en especial la lebaniega, se vio sacudida por la pesadumbre, mientras los fieles se entregaban en las aldeas del término a muy sentidas rogativas implorando la vuelta de la Virgen de la Buena Leche, por su actitud sedente mientras da de mamar al Niño.

Al cabo de ocho años, cuando los feligreses habían perdido toda esperanza en la recuperación de la imagen, el puesto de la Guardia Civil de Potes comunicó la muy esperada noticia de su rescate al pueblo de Santa María de Lebeña. La santera Cándida Blanco, sin saber, dada su emoción, 'si subía o bajaba por el pueblo', transmitió al vecindario (apenas un centenar de personas) la excelente noticia, que al instante tuvo eco en todo el valle, uno de los de mayor tradición mariana de España. A las pocas horas, el obispo de la diócesis, José Vilaplana, de visita en el cercano monasterio de Santo Toribio, se apresuraba a compartir con la santera la alegría que le embargaba.

La imagen de la Virgen recuperada es una de las más antiguas de la región; de madera policromada en rojo y azul, ha ocupado siempre un sitio preferente en el altar de estilo barroco popular. La iglesia es la parroquia más vieja de la diócesis, mandada construir por los condes de Liébana, Alfonso y Justa, en el año 925. Para Enrique Campuzano, experto en arte y director del Museo Diocesano de Santillana del Mar, la Virgen sedente de Lebeña es una muy hermosa joya por la expresión candorosa y dulce de la Madre, la percepción de la talla y la esbeltez de sus formas.

Ahora, los emocionados habitantes de Liébana cuentan los días para que el grupo del Patrimonio Histórico de la Guardia Civil que en Alicante llevó a cabo la feliz operación Don Pelayo devuelva a su hornacina la imagen venerada por decenas de generaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de abril de 2001