Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
MILOSEVIC, EN PRISIÓN

Gritos, tiros e histeria en la última noche en libertad del dictador

Milosevic amenazó con suicidarse, su hija efectuó varios disparos y un cardiólogo tuvo que atender a su mujer

Las horas que precedieron a la detención del ex presidente de Yugoslavia y los momentos posteriores, cuando la policía serbia lo llevaba detenido, fueron de alta tensión.

Según Zarko Korac, viceprimer ministro del Gobierno de Serbia, Milosevic blandía una pistola y amenazaba con matarse él y su familia. Su hija Marija efectuó varios disparos de pistola cuando se llevaban a su padre. Mira Markovic, la esposa, dirigente de la Izquierda Yugoslava (JUL), minipartido de ideología comunista, necesitó asistencia médica por problemas cardiacos. Desde la caída de la noche del sábado, para presionar a los encerrados en la residencia, Milosevic, su familia y su guardia personal, las autoridades habían cortado el suministro de agua y de electricidad, aunque la luz funcionaba gracias a generadores.

La entrega de Milosevic a la policía se produjo pasadas las 4.30 de la madrugada de ayer. El déspota cedió a las sugerencias de algunos de los dirigentes más razonables de su Partido Socialista de Serbia (SPS) y a las garantías que le ofrecían los representantes de los Gobiernos de Serbia y Yugoslavia de que no se le entregaría al Tribunal de La Haya para los Crímenes de Guerra en la antigua Yugoslavia y disfrutaría de buenas condiciones de encarcelamiento en la prisión central de Belgrado. El ministro de Justicia de Serbia, Vladan Batic, declaró ayer que Milosevic dispone de una habitación, aunque 'por supuesto, las condiciones en la cárcel nunca pueden ser ideales, pero tiene la posibilidad de recibir comida de fuera, tener visitas, usar su ropa, calzado, dinero, libros y prensa y sin la menor tortura física, ni presión psíquica. O sea, algo del todo conforme a la normativa'.

Un dirigente de la coalición gobernante Oposición Democrática de Serbia (DOS), y viceprimer ministro de Serbia, Zarko Korac, fue el político más explícito al describir el clima reinante en la guarida de Milosevic. En declaraciones a la televisión británica BBC, Korac explicó: 'Yo soy psicólogo de profesión. Claro, yo no hablé con él, pero hablé con la gente que había hablado con él. Me inquietó mucho lo que oí. Estaba desequilibrado, amenazó, sacó su pistola y dijo que se mataría y asimismo a su familia. Eso fue muy inquietante, porque su mujer y su hija estaban a su lado'.

Añadió Korac: 'Por fin, después de casi 48 horas, renunció, por suerte para todos nosotros, y permitió que la policía lo llevara a la cárcel. Nos temíamos que tendríamos que irrumpir en el edificio y no sabíamos cuánta gente había dentro. Ellos estaban armados, algunos de sus guardaespaldas tenían armas pesadas, y es más, algunos estaban borrachos. Así que fue una situación muy mala'.El objetivo del Gobierno de Serbia era evitar un baño de sangre. Korac lo confirma: 'Nosotros intentamos salvar vidas humanas. Tienen que entendernos, existe una tendencia hacia ver a la gente de los Balcanes como violentos. Eso es terrible, pero es así como la gente nos ve. Para nosotros, era muy importante demostrar que somos gente civilizada, que queremos salvar vidas humanas. A diferencia del señor Milosevic, nosotros sí, queremos salvar vidas humanas. Nos esforzamos mucho por evitar víctimas y lo conseguimos. Eso era lo más importante para nosotros, terminar este episodio, este terrible episodio, al igual que todo lo relacionado con el señor Milosevic, sin derramamiento de sangre'.

La víspera de la rendición, un equipo médico acudió a la residencia para atender a Mira Markovic, la esposa de Milosevic. El médico propietario de la clínica privada Anlave, Slobodan Ivanovic, informó de que durante el día un equipo de cardiólogos había entrado en la casa para atender a Markovic, que sufría problemas cardiacos. La hija, Marija, reaccionó con histeria cuando se llevaban a su padre detenido. El canal de televisión BK informó de que Marija corrió detrás del convoy de cinco vehículos con la pistola especial de su padre en la mano y gritó: 'Papá, ¡no te rindas!', y disparó. Las balas, según BK, alcanzaron a uno de los coches. El ministro del Interior de Serbia, Dusan Mihajlovic, atribuyó el hecho al estado de excitación de Marija Milosevic.

Toma Fila, el avezado abogado de Milosevic, acudió a visitar a su defendido en la prisión central de Belgrado ayer a primera hora de la mañana. Sobre el estado anímico de su cliente, Fila declaró: 'Se siente bien, es una persona tranquila. El problema está en que la familia está muy inquieta, como toda familia. Otro problema era impedir un derramamiento de sangre. Por eso fui anoche allí a las tres de la madrugada. A esa hora terminamos las negociaciones, y a las 4.45 estábamos en camino'. A la pregunta de cómo están los demás miembros de la familia Milosevic, Fila respondió: 'Están muy inquietos. La situación es muy triste, pero esas cosas son siempre así'. El abogado respondió a la pregunta de si Milosevic está asustado con un rotundo 'no'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de abril de 2001