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15.000 personas rechazan por seguridad el llenado de Itoiz

Los opositores al embalse emplazan a Matas a un debate público sobre la solvencia de la obra

Varios miles de personas (unas 15.000, según la organización) se manifestaron ayer en Pamplona para exigir que, por motivos de seguridad, el pantano de Itoiz no se llene de agua, en contra de lo previsto por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que quiere hacerlo en un momento sin precisar del próximo verano.

Los manifestantes, que partieron pasadas las seis de la tarde de la estación de autobuses de la capital navarra, convirtieron su protesta en la escenificación de un gran funeral callejero. Portaban 15 grandes cruces negras con el nombre de los pueblos que desaparecerán bajo las aguas o quedarán afectados y entonaron letanías sobre un fondo de campanas de entierro. En la marcha estuvieron presentes afectados por otros polémicos embalses proyectados tanto en Aragón como en Cataluña.

Los concentrados portaron en la marcha pancartas con los lemas 'Itoiz stop, por seguridad', 'Con Itoiz y el PHn de Matas estamos en peligro' e 'Itoiz inundado, Aoiz arrasado. Itoiz bizirik' (Itoiz vivo).

El portavoz de la Coordinadora de Itoiz, José Luis Beaumont, señaló que la manifestación demuestra 'que un mero pronunciamiento político sobre la seguridad del proyecto, como el efectuado días atrás por el presidente de la CHE, José Vicente, a pie de obra, no nos tranquiliza'.

Beaumont agregó que 'miles de personas exigen una respuesta técnica de las instituciones a los solventes informes de los técnicos Antonio Casas y Arturo Rebollo que han llevado a la Unión Europea a abrir una investigación al advertir de los riesgos catastróficos que el llenado acarrearía'.

La Coordinadora de Itoiz emplazó al ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, a mantener un debate público 'con luz y taquígrafos' sobre la seguridad de Itoiz contraponiendo informes técnicos. 'El PP no puede mirar para otro lado en el tema de Itoiz', rezó el comunicado leído al final de la marcha, 'y debe asumir que, por encima del orgullo, la legítima ideología política o cualquier otra previsión, está la seguridad y la vida de las personas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2001