Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sharon afronta la jornada más violenta desde que encabeza el Gobierno

Seis palestinos muertos y más de cien heridos por las fuerzas de seguridad israelíes

La confluencia de una jornada de ira, decretada por las organizaciones fundamentalistas y nacionalistas palestinas en el marco de la Intifada, y la conmemoración del Día de la Tierra, convocada por los movimientos árabes de Israel en contra de la segregación y en protesta por las expropiaciones, convirtieron ayer a Israel y a los territorios autónomos palestinos en un verdadero caos, donde se sucedieron durante todo el día las manifestaciones y los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Los incidentes más graves se produjeron en la localidad de Nablus, al norte de Cisjordania, donde cuatro personas resultaron muertas por disparos del Ejército israelí, mientras varias decenas de manifestantes fueron heridos. Incidentes similares se registraron a las puertas de la ciudad autónoma de Ramala, donde las fuerzas israelíes dispararon sus tanques para atemorizar a los jóvenes que les atacaban con piedras y provocaron la muerte de un joven de 21 años de un tiro en la cabeza. Un sexto palestino murió en Cisjordania, también como consecuencia de los disparos de los soldados.

Al mismo tiempo que se sucedían estas manifestaciones en los territorios autónomos, los blindados israelíes disparaban por tercer día consecutivo contra diversos barrios árabes de la ciudad de Hebrón, tratando así de proteger a una comunidad de colonos judíos incrustrada en el centro de la ciudad y compuesta por unas 400 personas. Con este nuevo bombardeo, el Ejercito de Israel quiso, además, lanzar un mensaje tranquilizador a los sectores radicales del movimiento colono, que alegando falta de apoyo por parte del Gobierno, han venido en los últimos días tomándose la justicia por su mano, atacando la población palestina y destruyendo bienes y propiedades en venganza por la muerte de un bebé de 10 meses por disparos de un francotirador.

Las movilizaciones de los árabes-israelíes en el interior de Israel en conmemoración del 25º aniversario del Día de la Tierra fueron más pacíficas, gracias a las negociaciones que el Gobierno de Israel mantuvo durante toda la semana con los dirigentes de la minoría árabe. El pacto de no agresión, por el que los organizadores se comprometieron a controlar a los manifestantes y el Gobierno a no entrar en las localidades árabes, fue incumplido en algunos puntos concretos de la región de Galilea, especialmente en Nazaret, donde la sede central de la policía fue atacada con cócteles mólotov. Incidentes parecidos se registraron en otras poblaciones de esta región de Israel.

En medio de este clima de tensión, el ministro de Cooperación Internacional de la Autoridad Palestina, Nabil Shaat, pidió que el presidente estadounidense, George Bush, asuma las funciones de mediador en el proceso de paz, como en los últimos años ha venido haciendo su predecesor Bill Clinton. "Desearía que Estados Unidos volviera de nuevo a actuar como patrocinador real del proceso de paz", pidió Shaat en Ginebra, donde participa en la reunión anual de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de marzo de 2001