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Las monjas de un convento de Xàtiva se llevan 200 obras de arte

El repentino cierre del convento de Santa Clara de Xàtiva ha desatado la polémica en Valencia. La semana pasada, las cinco monjas clarisas de Xàtiva, de edades muy avanzadas, decidían cerrar sin ni siquiera avisar al arzobispado de Valencia y llevarse consigo a cuestas alrededor de unas 200 obras de arte, entre ellas piezas muy importantes de indumentaria religiosa del siglo XVIII. Las religiosas habrían roto así un pacto verbal con el abad de la Seo de Xàtiva, Arturo Climent, según el cual estas obras pasarían a ser administradas por dicha institución en caso de desaparición del convento. Las religiosas, además, hicieron caso omiso de la obligatoriedad canónica de comunicar al menos al arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, su decisión de clausurar el convento. En el día de ayer, el arzobispado guardaba un férreo mutismo sobre el destino de las obras, aunque fuentes próximas a la curia afirmaron que probablemente éstas se encontraban en el convento de las clarisas franciscanas de la población vecina de Canals, ya que la Ley de Patrimonio Valenciano impide que salgan de la comunidad autónoma. Las instituciones valencianas reclaman a las clarisas el retorno de las obras de arte a Xàtiva mientras la Iglesia pide calma y serenidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de marzo de 2001