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Urra constata en la Casa de Campo la presencia de menores que se prostituyen

'Los clientes son los delincuentes', dice la consejera Martínez

Urra decidió comprobar personalmente la situación en la Casa de Campo, tras el caso protagonizado por la joven kosovar I. M. M., que fue descubierta días atrás por la Policía Municipal cuando se prostituía. Los médicos del hospital La Paz le hicieron una radiografía de muñeca, que determinó que la joven tiene 16 años de edad. Al ser menor, el juez ordenó su ingreso en el centro de primera acogida de Hortaleza, de donde se fugó tras ducharse y comer un bocadillo. 'Si vuelve a ser descubierta por la Policía Municipal, será llevada de nuevo a los órganos de asistencia y protección del menor: primero al grupo de menores del Cuerpo Nacional de Policía y después a los órganos de la Comunidad'.

El Defensor del Menor, tras recorrer la Casa de Campo la noche del pasado martes, llegó a la conclusión de que 'hay muchas chicas de 15, 16 o 17 años prostituyéndose en las inmediaciones del lago', según pudo deducir de su apariencia física. 'Es tremendo', concluyó Urra, a la vez que lamenta que la Casa de Campo se haya convertido en una especie de 'atracción turística' para miles de visitantes de Madrid.

'La Comunidad no puede retener a una menor en un centro de acogida, no puede sentarla en una silla y decirle que no se mueva de ahí', aseguró ayer la consejera de Servicios Sociales, Pilar Martínez, en respuesta a una pregunta de la diputada de IU María Luisa Sánchez Peral sobre la fuga de la menor kosovar.

'Esta chica', añadió Martínez, 'no es una delincuente, y no podemos encerrarla en un centro, no podemos criminalizarla. Los delincuentes son sus clientes, que están abusando de una menor', informa Begoña Aguirre. La consejera añadió: 'La sociedad tiene que saber si quiere o no la prostitución. En Suecia se penaliza al cliente'. La consejera considera que el centro de Hortaleza es adecuado para cobijar en un primer momento a estas muchachas y derivarlas después a pisos para adolescentes en desamparo. Por ahora, su consejería no se plantea crear pisos tutelados específicos para estas chicas, como ha hecho para los adolescentes magrebíes que emigran solos a Madrid y que también solían escaparse del centro.

Algunas entidades como la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituta (APRAM) consideran que sí hacen falta pisos de pocas plazas para estas chicas en lugar de residencias como la de Hortaleza, con capacidad para 55 chavales.

Martínez tampoco cree que sean necesarios más programas a pie de calle para acceder a estas menores que se prostituyen. 'Desde la consejería ya se subvencionan programas de apoyo sanitario y social a las prostitutas', concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de marzo de 2001