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Una leve alteración en un solo gen provoca un tipo de esquizofrenia

El 40% de los nacidos con la mutación desarrolla la enfermedad

Muchas cualidades humanas tienen una componente hereditaria complicada, producto de la combinación de decenas o centenares de genes, pero cada vez son más raros los hallazgos como el publicado ahora por Klaus-Peter Lesch y sus colegas de la Universidad de Würzburg (Alemania): que un tipo de esquizofrenia, llamado catatonia periódica, se debe casi por completo a una ligera variación en un solo gen.

Casi una de cada cien personas padece un tipo u otro de esquizofrenia, una grave enfermedad mental caracterizada por alucinaciones, delirios, deficiencias emocionales y un pensamiento desordenado. Los psiquiatras suelen clasificar a los esquizofrénicos en varios tipos, aunque las fronteras son algo difusas. En la catatonia periódica, el paciente puede sufrir fases de casi total inmovilidad, a veces casi como una estatua, y una grave carencia de actividades voluntarias, alternando con periodos de excitación compulsiva.

Los científicos de Würzburg han analizado los genes de 22 miembros de una familia alemana en la que tendía a darse este tipo de esquizofrenia y han encontrado una excelente correlación entre la aparición de los síntomas y la presencia de una mutación en un gen hasta ahora desconocido (salvo en las frías bases de datos del proyecto genoma).

Los individuos que llevan en su genoma dos copias del gen normal (la de su padre y la de su madre) no desarrollan nunca la esquizofrenia. Pero basta una copia levemente alterada para que sufran un 40% de probabilidades de desarrollarla. Los efectos del entorno pueden ser importantes para que la enfermedad se exprese o no en este segundo grupo.

Se necesitarán aún varios años para saber cuál es exactamente la función de ese gen, y cómo la mutación altera de un modo tan devastador el funcionamiento del cerebro. Pero sólo con la secuencia de bases (las letras químicas del gen), los investigadores pueden hacerse ya una idea.

Un gen no es más que las instrucciones necesarias para fabricar una proteína, y la proteína en este caso parece ser un canal iónico de las neuronas, es decir, una puerta que permite entrar o salir de la neurona a ciertos átomos con carga eléctrica. Estos canales son esenciales para la transmisión de la señal nerviosa, que es un impulso eléctrico que viaja a lo largo de las neuronas gracias a la entrada y salida de iones.

Como una copia del gen basta para provocar un altísimo riesgo de la enfermedad, la mitad de los hijos de cualquier afectado (o de cualquier portador) están condenados a sufrir ese riesgo. Los resultados se presentan hoy en la revista Molecular Psychiatry.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de marzo de 2001