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Reportaje:INVESTIGACIÓN | El refuerzo con músculo dorsal alarga la vida en la insuficiencia cardiaca

Cirujanos españoles ensayan una técnica para fortalecer corazones terminales

Un equipo de cirugía cardiaca del hospital Virgen del Rocío de Sevilla ha probado con éxito en animales una nueva técnica que permite que los pacientes que no pueden optar a un trasplante de corazón o a un bypass por hallarse ya inmersos en un proceso de insuficiencia cardiaca terminal, vivan más tiempo y en mejores condiciones. El método consiste en trasladar, sin soltarlo de uno de sus extremos, el músculo dorsal ancho de la espalda hacia la cavidad torácica y utilizarlo como refuerzo del corazón (cardiomioplasia) o la aorta (aortomioplastia).

Muchos enfermos del corazón que entran en situación de insuficiencia cardiaca terminal ya no pueden beneficiarse de tratamientos curativos como el bypass o el trasplante. Para encontrarles una alternativa terapéutica que les permita vivir más y mejor, un equipo de la unidad clínica de cirugía cardiaca del hospital Virgen del Rocío de Sevilla lleva trabajando cinco años. El jefe de la sección de trasplantes cardiacos del citado hospital, el cardiocirujano Antonio Ordóñez Fernández, cree que 'por fin' han encontrado 'una buena solución' para este grupo de enfermos.

'De momento', dice, 'hemos probado nuestro método con ratas y cerdos, y ha tenido éxito. Ahora sólo nos falta la experiencia clínica en humanos, que espero que la pongamos en marcha muy pronto'. La técnica, cuyos resultados se han publicado en Transplantation Proceedings, ha merecido ya un premio de la Sociedad Catalana de Trasplantes.

El método consiste, según cuenta, en trasladar el músculo dorsal ancho, localizado en la espalda, para envolver el corazón del enfermo con él. De este modo se ayuda al órgano cardiaco en la contracción, como si fuera un masaje cardiaco, al mismo tiempo que se aumenta el bombeo de sangre y, consiguientemente, la calidad de vida el paciente. Este proceso quirúrgico, en el que debe intervenir un equipo multidisciplinario, no dura más de tres horas y, en opinión de Ordóñez, siempre será mejor que implantar al enfermo un corazón artificial.

Para ello, Ordóñez y su equipo han tenido que resolver un problema. 'El músculo dorsal es un músculo de fuerza y podría agotarse enseguida latiendo sin descanso junto al corazón. Así que requiere un entrenamiento; en una palabra, ha de readaptarse', explica. Y eso es lo que han hecho. Ayudado de un marcapasos, durante un mes (luego lo quitan), el músculo trasladado para envolver el corazón aprende a comportarse en su nuevo oficio y se convierte en 'un músculo de resistencia'. En ratas, los músculos trasladados llevan funcionando varios años sin problema.

La misma técnica, aplicada a la aorta, permite aumentar el caudal sanguíneo, mejorando la circulación coronaria que llega a las arterias desde el corazón y potenciando con ello su función. Ahora, cuando una arteria falla, se solventa temporalmente con un balón de contrapulsación. El método requiere que el paciente permanezca en cuidados intensivos, y la utilización del balón sólo puede ser temporal, por ser un sistema artificial.

Asimismo, los riesgos de contraer infecciones y otras complicaciones son altos. 'La aortomioplastia es la variante biológica a este aparato; al ser un músculo del propio enfermo, permite que, tras la intervención, la recuperación posoperatoria pueda ser rápida y el regreso a casa, inmediato. Con nuestro sistema el paciente podrá salir del hospital sin necesidad de utilizar aparatos', resume Ordóñez.

Siembra de células

Una tercera vía en la que el equipo está trabajando, todavía en una fase muy básica de la investigación, es la que Ordóñez denomina 'siembra de células de músculo en el corazón'. Se trata de 'repoblar el músculo cardiaco cuando éste se halla agotado'. Si las investigaciones culminasen con éxito, no sería necesario el traslado del músculo, y el efecto perseguido, de fortalecimiento del corazón, sería el mismo.

En el laboratorio, de momento, los investigadores del hospital sevillano han conseguido ya esa unión duradera entre corazón y músculo dorsal; incluso tienen pruebas palpables de que con el paso del tiempo se han generado nuevos tejidos con vasos de nueva formación. 'Por eso', concluye Ordóñez, 'en el futuro la solución para las enfermedades cardiovasculares es muy posible que esté en la siembra de células, de éste u otros músculos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de marzo de 2001