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Reportaje:NEUROCIENCIA | Descubrimientos en ratas con potenciales aplicaciones terapéuticas

Nuevos avances para entender y mejorar la recuperación natural en la lesión medular

La comprensión del mecanismo natural de recuperación de las lesiones medulares es un primer paso para tratar de encontrar tratamientos. En esta línea, investigadores de EE UU han descubierto ahora que ratas con la médula espinal casi totalmente seccionada presentan una cierta recuperación motora varias semanas después de la lesión gracias al crecimiento espontáneo de los nervios no lesionados. Un 40% de las lesiones en humanos también presenta algún tipo de recuperación espontánea de la función motora. Estos hallazgos podrían ayudar a mejorarla.

Hace un año, el equipo de la española Almudena Ramón Cueto, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid, comunicaba que había conseguido hacer andar a ratas a las que se les había seccionado totalmente la médula gracias a un trasplante celular. En el experimento de los investigadores norteamericanos, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores seccionaron el 97% de las conexiones de la médula espinal de las ratas que coordinan el movimiento de la pata delantera. A pesar de esta pérdida, las ratas empezaron a recuperar gradualmente los movimientos coordinados de sus patas delanteras, y cuatro semanas después de la lesión, no presentaban ninguna diferencia frente a las ratas normales.

El estudio de sus médulas en el microscopio mostró que un pequeño porcentaje de las fibras nerviosas no perdidas por la lesión original (el 3%) desarrolló nuevas conexiones para incrementar su número de contactos con otras células en un 331%. Este nuevo crecimiento, que se denomina brote, similar al de las ramas de un árbol tras la poda, se desarrolló de forma espontánea sin ninguna intervención terapéutica. Cuando los investigadores evitaron el brote, la recuperación funcional tampoco se desarrolló.

Se sabe que aproximadamente el 40% de las personas que padecen lesiones en la médula espinal, así como ictus y traumatismos en la cabeza, presentan una recuperación espontánea de la función motora. Los investigadores creen que los descubrimientos en ratas pueden explicar esta recuperación. Por ejemplo, la mayoría de los humanos con traumatismos en la médula espinal tiene pequeñas franjas de tejido con nervios en el lugar lesionado, y muchos de estos sujetos presentan una recuperación parcial de la función semanas y meses después.

Ahora los investigadores están probando si el brote se puede mejorar de forma experimental para conseguir una mejor recuperación. Al colocar en el emplazamiento del nervio factores de crecimiento nervioso (proteínas que estimulan el crecimiento de los nervios) se quiere determinar si se puede inducir el brote y mejorar la conectividad de los axones.

Experimentos en monos

Basándose en estos descubrimientos sobre las ratas, el equipo de Mark Tuszynski, de la Universidad de California en San Diego, está estudiando en monos si pueden desarrollar un brote y una recuperación funcional similares, y si las posibles terapias adicionales, como el factor de crecimiento nervioso, pueden estimular el nuevo crecimiento natural del axón.

En los experimentos con ratas se provocaron lesiones quirúrgicas en una zona de la médula espinal situada a la altura del cuello (donde se producen la mayoría de las lesiones medulares en humanos) que resulta vital para controlar acciones motoras avanzadas, como el movimiento de los miembros en las ratas y de manos y pies en las personas.

En los exámenes post mortem de la médula espinal de las ratas, los investigadores observaron el nuevo crecimiento de los axones a partir de la porción intacta de la médula. El brote 'probablemente es responsable de la mejora en la función que se produce en los humanos semanas o meses después de las lesiones en la médula espinal, de los ataques o de los traumatismos en la cabeza', afirma Tuszynski.

En cambio, cuando el tracto corticoespinal estaba completamente segmentado en las ratas, los investigadores no observaron ningún tipo de brote de axones ni de recuperación funcional de la capacidad motora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de marzo de 2001