Reconstruir El Salvador tras los terremotos costará 360.000 millones

El presidente Flores teme una ola de miseria

Los daños causados por los terremotos en El Salvador se elevan a 1.700 millones de dólares (unos 306.000 millones de pesetas), pero la reconstrucción requerirá fondos adicionales hasta los 2.000 millones de dólares, según informó ayer el presidente salvadoreño, Francisco Flores, que teme que la situación se agrave con la llegada de las lluvias y que el desempleo provoque miseria extrema, aunque se mantenga la previsión de crecimiento en torno al 3%.

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El presidente Flores, que se encuentra en España para asistir junto a otros líderes centroamericanos a las reuniones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ayer se ocupó precisamente de El Salvador, trazó ante la prensa un panorama de 'enorme preocupación' en un país 'cuya orografía ha sido cambiada' por la catástrofe y que 'debe volver a ser definido desde el punto de vista urbanístico', lo que ofrece la ventaja paradójica de poder 'mejorar mucho la construcción'.

Flores expresó especiales temores porque la miseria se cebe en la zona montañosa central, donde los seísmos han destruido los cafetales, su única actividad económica, que ahora requieren grandes inversiones precisamente cuando el precio del café cae en los mercados internacionales. Ello hace temer una gran extensión del desempleo, a pesar de que, según el presidente salvadoreño, es posible que el crecimiento del PIB corresponda finalmente al 3% previsto antes de la catástrofe, dado el fuerte impacto que tienen sobre ese indicador las inversiones públicas exigidas por la reconstrucción.

Hay de todos modos un éxodo importante, dijo Flores, de personas que decidieron abandonar el país por la incertidumbre que creó el segundo terremoto. Muchas de ellas se han ido sólo temporalmente, a casas de familiares instalados en los países limítrofes, para escapar de la tensión. Pero otras se quieren ir definitivamente. El número de éstas es muy difícil de calcular, ya que se trata de emigrantes clandestinos orientados hacia Estados Unidos, añadió.

En cuanto a los 2.000 millones de dólares necesarios para la reconstrucción, el presidente Flores dijo que confía en que los emigrantes sean una de las fuentes que permitirán financiarla, ya que prevé que sus remesas anuales, cifradas en unos 1.300 millones de dólares, aumenten un 30% en solidaridad frente a la catástrofe. Otros 300 millones largos de dólares pueden ser logrados mediante la reorientación de las inversiones públicas hacia la solución de la crisis.

Fuentes de las ONG que asistieron ayer a la reunión del BID cifran la ayuda internacional en otros 1.300 millones de dólares, de los que 700 millones serán créditos en condiciones muy favorables. Pero en materia de ayudas, Flores recordó ayer así lo que ocurrió tras el huracán Mitch: 'Se comprometieron unos 3.000 millones, se firmaron sólo unos 1.200, los países programaron unos 300 y todavía estamos batallando para que nos lleguen'.

Como fuente financiera adicional, el presidente de El Salvador afirmó que su país tiene todavía capacidad de endeudarse dada la modestia de sus obligaciones actuales, que cifró en un 22% del PIB. 'Por lo demás, no pedimos que nos condonen la deúda, ya que queremos mantener nuestra disciplina interna, pero tampoco vamos a enojarnos si nos la condonan', concluyó con un guiño a que cunda el ejemplo de España, que ha convertido en ayuda el servicio de la deúda salvadoreña correspondiente a este año.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, pedirá hoy mayor integración regional en la cumbre que celebrará en La Moncloa con Flores y con los presidentes de Nicaragua, Arnoldo Alemán; Honduras, Carlos Flores, y Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, así como con los vicepresidentes de Guatemala y Panamá y con el primer ministro de Belice, Said Musa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 08 de marzo de 2001.

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