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CARTAS AL DIRECTOR

Reino Unido y 'vacas locas'

Me dirijo a usted, pues no salgo de mi asombro con lo que pasa en el tema de las vacas locas. Parecería que los locos somos nosotros, y más concretamente los dirigentes europeos.

A estas alturas parece que está claro que el Reino Unido exportó harinas cárnicas a otros países, aun cuando había prohibido su uso dentro de su territorio después de que sus científicos hubieran comprobado que esas harinas eran probablemente las causantes del mal de las vacas locas.

Parece mentira que nadie se atreva a acusar al Reino Unido por ese comportamiento para que sea sancionado moral y económicamente. El perjuicio que ha ocasionado es gravísimo para las economías de los países europeos, por no hablar de las vidas que ha costado y aún puede costar. Con su comportamiento, ha propagado el problema y puede llegar a convertirse en un asunto mundial, en el que, como siempre, los más perjudicados serán los más pobres de los países más pobres.

Y yo me pregunto: ¿pedirán perdón las autoridades del Reino Unido por el mal que han hecho? ¿Juzgará el Tribunal de La Haya al Reino Unido? ¿Es ésta una práctica normal en la economía moderna? Después de esto, creo que todas las protestas que se producen en las reuniones del FMI, del Banco Mundial, etcétera, tienen su razón de ser. La historia juzgará todos estos comportamientos, tarde o temprano.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de febrero de 2001