El Ayuntamiento retira de Gran Vía la polémica estatua de la Violetera

De la confluencia de las calles de Alcalá y la Gran Vía, a un almacén de la Casa de Campo. Ése es el viaje que realizó en el mayor de los sigilos la Violetera a finales de noviembre pasado. Su desaparición, coincidiendo con las obras que se han realizado para cambiar el pavimento de la Gran Vía, ha pasado durante casi dos meses inadvertida. Hasta el punto de que los concejales de la oposición no han tenido conocimiento de la medida adoptada por el gobierno municipal hasta que un grupo de turistas visitaron el típico bar Chicote y se acercaron después a la confluencia de la Gran Vía y la calle de Alcalá para ver a la Violetera, obra de Santiago de Santiago.

La primavera de 1999, en plena precampaña electoral, la estatua se convirtió en el símbolo de una determinada estética diseminada poco a poco por el gobierno popular en las calles madrileñas. En torno suyo se desarrolló la marcha La rebelión de las musas, convocada por colectivos como el Club de Debates Urbanos en colaboración con la Asociación de Artistas Plásticos, la Asociación Madrileña de Artistas Visuales Independientes y el colectivo No Nos Resignamos, en protesta por el 'mal gusto del alcalde'. Para frenar aquel movimiento de protesta, José María Álvarez del Manzano se comprometió a crear una Comisión de Estética Urbana, con la que se consultaría la ubicación de monumentos y estatuas.

Pero, transcurrido ya año y medio de legislatura, la comisión sigue sin crearse. Por ello, IU criticó ayer, a través de su portavoz en la Comisión de Cultura, Ángel Lara, que el gobierno municipal mantenga su actitud de adoptar de manera unilateral medidas que afectan al paisaje urbano madrileño. 'Había un clamor popular para retirar esa estatua, pero cuando nosotros planteamos en la junta de distrito cualquier traslado, el PP nos responde, en cambio, que hay que esperar a que se cree la Comisión de Estética. Con la Violetera está claro que han optado por quitarse el problema de encima', afirma Lara.

El concejal Sigfrido Herráez, responsable del mobiliario urbano, achacó ayer a una mera cuestión técnica el traslado de la estatua. 'Se retiró a finales de noviembre por personal de la Concejalía de Obras. No es una decisisón política, sino que se ha actuado como siempre se hace al remodelar una zona para colocar el nuevo pavimento', explica Herráez. El gobierno municipal no ha decidido aún el destino que dará a la estatua, que fue colocada en ese punto en mayo de 1991.

Tras la manifestación que reunió a un millar de madrileños junto al monumento, el entonces responsable de Cultura en el gobierno municipal, Juan Antonio Gómez Angulo, declaró en marzo de 1999 que 'la Violetera tendría que estar en un parque'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de enero de 2001.

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