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El centenario de Ramón Iribarren recuerda su ingeniería portuaria

Exposición itinerante con planos y maquetas

El centenario del ingeniero guipuzcoano Ramón Iribarren Cavanilles (1900-1967), figura de la ingeniería portuaria, se celebra con una exposición itinerante, organizada por el Centro de Estudios de Puertos y Costas (CEPYC), fundado por Iribarren, y el Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo (CEHOPU). Cincuenta paneles y maquetas forman el montaje, abierto en el Colegio de Ingenieros de Caminos, de Madrid (Almagro, 42).

Formación de playas

Un canal generador de oleaje, anterior al empleo del ordenador, y un modelo de sección de dique y morro, para experimentar con oleajes y estabilidad, son las primeras piezas de la exposición Iribarren. Ingeniería y mar, abierta en Madrid hasta el 22 de diciembre, para seguir después a centros de A Coruña, Tarragona, Vitoria y San Sebastián.Los dos organismos CEPYC y CEHOPU, integrados en el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), del Ministerio de Fomento, quieren recordar con esta muestra a Ramón Iribarren como el padre de la ingeniería marítima del siglo XX. Sus estudios técnicos y científicos recogieron los conocimientos teóricos y prácticos sobre construcción portuaria, oleaje y dinámica litoral, que fueron difundidos, junto con sus escritos y fotografías, en congresos internacionales.

La exposición, comisariada por la historiadora Dolores Romero, con un comité científico formado por José María Grassa, Antonio Lechuga y Miguel Losada, quiere sumar el atractivo divulgativo con el rigor expositivo para presentar un conjunto de técnicas y conocimientos de ingeniería de puertos y costas a través de la personalidad de Ramón Iribarren. "Su trayectoria, sus métodos de estudio y sus éxitos son no sólo de gran valor intrínsico, sino también de valor ejemplar en un momento en el que, desgraciadamente, se corre el riesgo de banalizar la ingeniería con efectos algunas veces catastróficos y las más de las veces dando lugar a ineficiencias que redundan en pérdida de competitividad", según los organizadores.

Medio centenar de paneles, con reproducción de planos, textos y fotografías de época y actuales, forman cinco áreas de carácter temático con un recorrrido completo sobre la vida y la obra de Iribarren. Su biografía se vincula a su amor al mar y su conocimiento del litoral guipuzcoano, con sus estudios de ingeniería en la Escuela del Retiro -hoy con dependencias del Ministerio de Fomento- y sus proyectos y trabajos prácticos como director del Grupo de Puertos de Guipúzcoa durante cuarenta años, desde su creación en 1929 hasta su muerte en 1967, al incendiarse el coche con el que probaba unos cambios mecánicos.

En esta zona como ingeniero práctico y proyectista aparecen sus observaciones y estudios en Motrico, Deva, Zumaya, Guetaria, Orio, Hondarribia y San Sebastián, que forman diferentes tipologías portuarias. Junto a su método de los planos de oleaje, sobre el oleaje, las corrientes y las resacas, analizó el transporte de arenas en las ensenadas, la formación de playas a partir de la construcción de espigones y otros aspectos sobre la dinámica litoral y la incidencia del oleaje sobre las obras construidas.Otro apartado del montaje se refiere a la investigación portuaria en España, como profesor de Puertos y Señales Marítimas, y la formación en el laboratorio de puertos de la misma escuela. Desde su puesto en el Consejo de Obras Públicas, contribuyó a mejorar la planificación de los proyectos portuarios. Como pionero de la técnica marítima, su prestigio internacional se extendió a partir de 1938 con la publicación de Una fórmula para el cálculo de los diques de escollera, sobre todo en Francia (colaboró en la mejora de las playas del sur) y en Estados Unidos. En la sección de sus trabajos teóricos, destaca el diseño de estructuras portuarias y diques, y su estudio sobre el talud límite entre la rotura y la reflexión del oleaje, que originó el número de Iribarren.

El ingeniero fue desde los años treinta un pionero de la defensa y protección de las playas, con numerosos proyectos de defensa costera, tras los estudios de las playas de Orio, Deva y Zumaya, como el de la playa de Hondarribia y el de la creación de una playa en el barrio de Gros bordeando la ensenada de Zurriola, que hoy ocupa el Kursaal de San Sebastián. En 1958 presentó el Informe acerca de la defensa de las costas y playas de la ciudad de Cartagena (Colombia).

En maquetas, realizadas por Luis Cónsul, aparecen el plano de oleaje del puerto de Motrico, el puerto de Orio, la bahía y la playa de Hondarribia, el tipo de diques rompeolas y la aplicación de la tipología de Iribarren en el dique de El Puerto de Santa María. Después de la gira de la muestra, estos materiales pasarán al fondo de maquetas de obras públicas, con la intención, desde hace años, de formar un museo.

El catálogo, junto a la reproducción del contenido de los paneles, incluye textos de Dolores Romero, José María Grassa, Juan R. Acinas, J. Javier Díez, Joaquín Juan Dalac, Antonio Lechuga, Miguel A. Losada, José Luis Marín, Josep R. Medina, Manuel Santos y Pedro Suárez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de diciembre de 2000