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Ventura Pons se ríe con nostalgia del cine en 'Anita no pierde el tren'

Rosa Maria Sardà da vida en el filme a una taquillera prejubilada

Una taquillera de un cine de barrio barcelonés, prejubilada por cuestiones de imagen, es el hilo conductor de una historia nostálgica sobre el mundo del cine, de una relación tierna pero sin perspectivas con un macizo obrero de la construcción y de una vecina andaluza divertida e incoherente. La taquillera es Rosa Maria Sardà, el obrero es José Coronado y la vecina, María Barranco. Anita no pierde el tren es la última película de Ventura Pons, basada en el relato Bones obres, de Lluís-Anton Baulenas, y presentada ayer en Lanzarote.

Con Anita no pierde el tren, el director catalán Ventura Pons ha abandonado su cine más dramático, duro y trascendente para volcarse en una comedia de sentimientos. El filme se estrenará en las salas comerciales el próximo 26 de enero. "Tenía ganas de cambio" confesó ayer Pons, que ha viajado con todo el equipo artístico de su filme a la isla canaria donde se celebran los Spanish film Screenings for Europe. No ha cambiado su pasión por las adaptaciones -de los trece filmes de Pons, seis han nacido de obras literarias- pero sí su forma de narrar y su cambio de género. "El relato de Lluís-Anton llegó a mis manos en un momento muy especial, en el que tenía necesidad de hacer cosas nuevas, después de filmes más dramáticos y duros. Vi muy claro desde el principio que había en la obra una película que me apetecía hacer, una comedia sobre la necesidad de afectos, el querer y el que te quieran y además me daba la posibilidad de hacer una narración algo especial, nada convencional", aseguró el realizador. En efecto, Anita no pierde el tren es un gran flash-back fragmentado por 10 pequeños flash-back dentro y tres sueños, todo girando alrededor del mundo del cine.Ventura Pons, eterno defensor de saltar fronteras y no sólo geográficas, ha optado en esta ocasión por rostros conocidos y populares. Junto a la gran Rosa Maria Sardà, con la que ya ha trabajado en cinco ocasiones, el director ha elegido a José Coronado y a María Barranco para que le acompañen en esta divertida y honesta comedia. La película, rodada en catalán y castellano, cuenta la historia de una taquillera -una hija de pescadera que quería ser Marisol- que después de 34 años de trabajo es prejubilada, al mismo tiempo que se derriba la sala de cine para construir una multisala. Incapaz de remontar el choque, Anita (Rosa Maria Sardà) sigue yendo a diario al descampado donde se realizan las obras del nuevo edificio. Anita acaba enamorada del obrero que conduce la excavadora, con el que inicia una tierna relación bajo el techo de la caravana de la obra. Aun sin perspectivas, esta unión le abre una puerta de esperanza al futuro y, a sus 50 años, le marca un antes y un después en su vida.

Como dijo ayer Rosa Maria Sardà, "efectivamente, Anita no pierde el tren, se monta y se baja a las dos paradas". La actriz resaltó que la película pone el acento en esa gente que al llegar a una determinada edad, la sociedad les aparta de la vida, del trabajo, de los afectos. "Ha sido un disfrute total. Me enamoró ese personaje simple, gris, sin florituras, parco en palabras y misterioso", afirmó Coronado. María Barranco hace, según ella misma, "de Pepito Grillo de Anita, su conciencia, una vecina incoherente y disparatada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de diciembre de 2000