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MÉXICO

Decepcionante mano a mano

Decepcionó a la afición capitalina el esperado mano a mano de Zotoluco y Caballero. Se les recibió con una calurosa ovación y se les despidió con abucheos al mexicano y con división de opiniones al español. Aunque la mayor culpa del fracaso fue el pésimo encierro de Xajay, desrrazado, bronco, manso y difícil, franco el primero de la lidia ordinaria.Los alternantes estuvieron valientes y voluntariosos, pero fallaron lastimosamente con la espada y esto acabó de molestar a la concurrencia.

El Zotoluco, con su primero, el único astado noble y fijo, estuvo poderoso y hondo en su muleteo por el pitón derecho, pero su buen trasteo lo echó a perder con el horrendo metisaca en los bajos.

Xajay / Zotoluco, Caballero, Santos

Toros de Xajay: terciados, descarados excepto 1º, flojos; descastados, fieros y difíciles, pitados en el arrastre salvo el emotivo 1º. Para rejones un toro de Rancho Seco, despuntado en exceso y descastado.Eulalio López Zotoluco: pinchazo, metisaca en los bajos y se echa el toro (silencio); metisaca, tres pinchazos, -aviso-, estocada honda, dos descabellos -segundo aviso- y dos descabellos (abucheos); pinchazo, estocada corta, metisaca y estocada honda (silencio). Manuel Caballero: estocada caída (ovación y salida al tercio); dos pinchazos y estocada honda trasera (silencio); estocada trasera (silencio). El rejoneador Rodrigo Santos: dos rejones de muerte, uno bajo y otro contrario (ovación y al tercio). José Antonio Carretero se destocó en el cuarto. Monumental Plaza México, 5 de noviembre, tres cuartos de entrada, segunda corrida de la temporada 2000-2001.

Por más esfuerzos que hizo el diestro de Azcapotzalco no logró hacer embestir al soso tercero que nunca humilló. Con una entrega férrea y acciones espartanas el Zotoluco logró sacarle con tirabuzón algunos pases al marmolillo quinto.

Manuel Caballero le tuvo que corregir los rebrincos y calamocheos a su primero hasta enseñarle a embestir humillando y con fijeza. Dejándole la muleta en el hocico y sin moverse, le enjaretó artísticas series de redondos y naturales que le fueron muy aplaudidos. Perdió el trofeo por la mala colocación del acero.

Al revoltoso cuarto, hecho un poste, le citó de frente y en el embroque le cambió el viaje y se lo enroscó tres veces en limpias chicuelinas. Después, el antagonista se escurrió, pero el de Albacete lo persiguió y le engarzó tres escalofriantes reboleras. La ejemplar lidia que le dio a este bicharraco no fue apreciada por las galerías.

Con el morlaco que cerró plaza, que además de no transmitir pegaba arreones, Caballero volvió a lidiar acertadamente, pero no encontró eco en los tendidos.

Rodrigo Santos abrió el festejo montando el tordillo Lunel. Estuvo desacertado con los rejones de castigo, pero luego colocó buenas banderillas largas arriba del alazán tostado Espartaco. Con el bayo Quilate se lució al poner banderillas cortas por los adentros y a la santina que le fueron muy ovacionados.

Quien también recibió una fuerte ovación después del paseíllo fue el varilarguero Efrén Acosta por sus brillantes actuaciones en Madrid (ver EL PAÍS del 9 de octubre y en Valencia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de noviembre de 2000