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Editorial:
Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Argentina, en dos vertientes

La visita del presidente argentino, Fernando de la Rúa, tiene todas las hechuras de una propuesta de cooperación a largo plazo con España y, por extensión, con la UE. Si Aznar se refería ayer al carácter estratégico de esas relaciones y al "diálogo político privilegiado" a desarrollar con Buenos Aires, el mandatario argentino ha subrayado que uno de sus objetivos era el de reafirmar el compromiso de su Gobierno con la economía de mercado y la plena garantía a la inversión internacional en su país. España, con una inversión de unos seis billones de pesetas durante la década que ahora culmina, fue ya en 1999 el primer inversor mundial en Argentina, por delante de EE UU. Los dos presidentes destacaron que promoverían conjuntamente el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur aprovechando la coincidencia de que ambos países presidirán los bloques respectivos en el primer semestre de 2002.Pero la carga mayor de la visita no ha sido estrictamente económica, sino que se produjo con ocasión del discurso de De la Rúa en la Real Academia Española, el primero que un presidente latinoamericano pronuncia en esta institución. El presidente argentino se refirió a una riqueza más intangible: el "valor económico" de la lengua española, que no está sujeta a "fuerza hegemónica alguna", y que por ello "no transporta cargas de poder, algo que no se puede decir de otras lenguas". En momentos en que se plantea la inclusión del castellano en la enseñanza oficial en Brasil -y casi como saludo anticipado a su homólogo brasileño, Fernando Henrique Cardoso, que ayer llegaba a España-, De la Rúa llamó la atención sobre la capacidad de la lengua común de resistir y aprovechar la oportunidad de enriquecimiento cultural que supone su íntimo contacto con el inglés en México y EE UU y con el portugués en gran parte de América del Sur.

El presidente español ha reconocido las difíciles decisiones que ha debido tomar el Ejecutivo argentino, refiriéndose al duro ajuste económico tras la etapa populista de su antecesor en el cargo, el peronista Carlos Menem. De la Rúa, que ha logrado contener una reciente amenaza de descomposición de la alianza entre su partido, el radical, y el Frepaso (más a la izquierda), destacó la capacidad de acción de Argentina en el exterior e intentó reforzar la imagen de un país sumamente atractivo para la inversión. Que lo haya hecho eligiendo a España como plataforma no es casualidad, sino ejemplo de las amplias relaciones entre ambos países.

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