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Contreras estaba a sueldo de la CIA cuando organizó el atentado contra Orlando Letelier

El ex jefe de la policía secreta chilena general Manuel Contreras, condenado por haber planeado la explosión de un coche bomba en Washington en 1976 que causó la muerte al ex embajador chileno Orlando Letelier y a su secretaria estadounidense, era un informador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE UU en aquella época, un año después de haber recibido un único pago a cambio de su colaboración. Así lo afirman documentos hechos públicos recientemente que demuestran que Contreras, jefe de la DINA (la policía secreta) durante la dictadura, fue reclutado por la CIA en 1974, un año después de que Augusto Pinochet encabezara el golpe que derrocó al Gobierno de Salvador Allende. La CIA mantuvo sus contactos con el general Contreras hasta 1977, cuando hacía un año que el general Contreras y su segundo, el general de brigada Pedro Espinoza Bravo, habían organizado el asalto al barrio de las embajadas en Washington, según los documentos hechos públicos ayer por la CIA en un informe abierto presentado al Congreso. La explosión mató a Orlando Letelier, antiguo embajador de Allende en EE UU, y a su secretaria estadounidense de 25 años, Ronni Moffitt.La relación de la oficina de espionaje con el general Contreras siguió adelante, aunque "casi inmediatamente después del asesinato empezaron a circular rumores de que el Gobierno chileno era el responsable", y que "en aquella época empezamos a preocuparnos por el posible papel de Contreras en el asesinato de Letelier", explica el informe. Asimismo, dice que la CIA "recibió informaciones detalladas sobre la participación de Contreras en el asesinato de Letelier", pero no aclara cuándo se obtuvieron dichos datos.

En 1993, en Chile, los generales Contreras y Espinoza fueron sentenciados respectivamente a siete y seis años de prisión por el crimen, uno de los peores casos de terrorismo de origen extranjero sobre suelo estadounidense. "Durante el periodo entre 1974 y 1977, la CIA se mantuvo en contacto con Manuel Contreras Sepúlveda, que después se haría tristemente famoso por su intervención en casos de violación de los derechos humanos", declara el informe del departamento.

La relación con el general Contreras se consideraba "necesaria para cumplir la misión de la CIA, pese a la preocupación de que ello pudiera exponer a la agencia a ser acusada de colaboración con la represión política interna", continúa. Aunque la CIA dice que advirtió al general Contreras de que no estaba dispuesta a apoyar ninguna de sus actividades represivas, acabó por hacerle un pago único incluso después de descubrir que "Contreras era el principal obstáculo para llevar a cabo una política de derechos humanos razonable" en el Gobierno militar. El pago, una cantidad sin especificar que se entregó en 1975, se hizo por error, dice el informe, después de que los jefes de la CIA desestimaran las recomendaciones de sus agentes de establecer una relación remunerada con Contreras, "citando la política del Gobierno estadounidense sobre las relaciones clandestinas con el jefe de un servicio de información famoso por las violaciones de derechos humanos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de septiembre de 2000