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La Fundación Piepenbrock de Berlín premia los 50 años de carrera de Chillida

La esposa del artista recibió el galardón, que por primera vez se entrega a un extranjero

Eduardo Chillida es uno de los artistas contemporáneos más reconocidos en Alemania. Esto quedó de manifiesto ayer, al celebrarse la entrega del premio de escultura Piepenbrock a este artista vasco en el Museo de Arte Contemporáneo en Berlín Hamburger Bahnhof, que reúne obras de los últimos 30 años. "Nadie sino Chillida se merece el primer premio internacional de la Fundación Piepenbrock", afirmó el antiguo director de los museos estatales de Berlín, Wolf-Dieter Dube, al homenajear al artista, que por motivos de salud no pudo asistir al evento.

La entrega del premio, que recogió la esposa de Chillida, Pilar Belzunce, sirvió como acto de homenaje de las figuras más importantes de la vida cultural alemana. Dube subrayó que "nadie marcó como Chillida el desarrollo de la escultura en los últimos 30 años del siglo XX", y que el jurado, formado por varios directores de museos alemanes y otros expertos, le ha seleccionado "porque supo conservar su posición artística, un hecho que significa destacar la naturaleza de lo plástico en el espacio a lo largo de 50 años".Chillida es el primer extranjero galardonado con este premio, dotado con 100.000 marcos (8,5 millones de pesetas), desde su creación, en 1988. El artista, que mostrará su obra a partir del 16 de este mes en su antiguo caserío del País Vasco, ya recibió varios premios en Alemania después de que la Bienal de Venecia le otorgara el Gran Premio de Escultura en 1958, cuando tenía 34 años.

La obra de Chillida se conoce muy bien en Alemania, no sólo porque la tercera parte de sus exposiciones internacionales ha tenido lugar en este país, sino también porque se puede ver en espacios públicos de ciudades como Düsseldorf o Francfort, y pronto también en Múnich y en Berlín.

La idea de Chillida de que "una obra ha de crearse para un lugar, un entorno con determinadas condiciones de luz y climáticas, para un público y un fondo social del tema que quiere expresar", caracteriza también su escultura Berlín, que decorará en breve el patio interior de la nueva Cancillería.

El empresario Hartwig Piepenbrock, que entrega además cada dos años un premio a artistas jóvenes por valor de 25.000 marcos, se mostró contento por la elección del jurado, ya que le fascina la capacidad de Chillida "de crear la escultura en función del espacio". Piepenbrock considera que "es necesario relacionar la obra con su entorno para comprender el espacio", y Chillida "se apodera del espacio de manera que se haga visible el vacío".

Dube describió como otra característica de la obra de Chillida el hecho de ser vasco. Esto influiría en la obra del artista "no en un sentido político, sino por la relación que tiene con el paisaje de su tierra". Tal vez los alemanes se identifiquen tanto con la obra de Chillida porque tienen su raíz en un entorno climático similar. Dube citó las palabras de Chillida: "Pertenecemos a un país cuya luz no es blanca, sino más bien gris. No formamos parte de la luz de Grecia. Amo el arte griego, pero no es mi arte, es diferente, y yo tengo que hacer mi propio arte (...), tuve que encontrar mi propio camino en un ambiente que no es tan claro como el de Grecia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de septiembre de 2000