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Gassman, olvidado

El cine estadounidense es el único que parece interesar realmente a los cientos de periodistas y profesionales del cine acreditados en el Festival de Venecia. Al menos a juzgar por los llenos absolutos en las salas de proyección y en las conferencias de prensa donde aparecen los Richard Gere, Harrison Ford o Clint Eastwood de turno. Ayer llegó Michelle Pfeiffer y fue el delirio. La actriz, vestida de negro de pies a cabeza, con su larga melena rubia, fue recibida con una cerrada ovación nada más poner el pie en la sala de prensa. Bella como un ángel, Pfeiffer intervino brevemente para explicar todos los detalles de su papel de Claire Spencer en la película de Robert Zemeckis What lies beneath (Lo que hay por debajo), en la que interviene también Harrison Ford. El inolvidable Indiana Jones interpreta en la película a un profesor maduro y algo acomplejado por la notoriedad superior de un padre recientemente fallecido. El profesor Norman Spencer resulta ser un tipo de cuidado, y Ford se vio obligado a explicar una vez más el porqué de su decisión de interpretar un personaje negativo. "He hecho tantas veces de chico bueno que era necesario cambiar. La oportunidad de trabajar con Bob [Zemeckis] y Michelle [Pfeiffer] no podía desaprovecharla", explicó. Pese al cabello gris, cortado de forma desigual, y a las arrugas, Ford sigue manteniendo atractivo, pero hay algo sombrío en él, quizás un déficit de sentido del humor.

La estrella (en la película y en el festival) era Michelle Pfeiffer, y hacia ella se abalanzaron decenas de supuestos periodistas apenas se levantó la sesión, bloqueando a los fotógrafos incluso. Sonriente, educada, la Pfeiffer no dijo en su intervención una sola frase fuera del guión no escrito al que se atienen casi siempre actores y directores en todos los festivales de cine del mundo. "Ha sido un privilegio trabajar con Zemeckis", señaló, y también: "El rodaje ha sido una experiencia interesante, porque nunca había tenido que interpretar a nadie tan aterrado como Claire". En realidad, What lies beneath es un thriller con pocas novedades y pocas sorpresas. Eso sí, el miedo está asegurado.

Pero mientras triunfan las estrellas de Hollywood, mientras Venecia entrega leones de oro a la carrera a los grandes divos del cine americano, olvida a las glorias domésticas. El homenaje que debía dedicarle la Mostra a Vittorio Gassman (desaparecido hace dos meses) ha pasado inadvertido, sin la menor notoriedad. Tanto es así que la viuda del actor, Diletta D'Andrea, se negó a acudir al único acto organizado en su memoria, la proyección de una película rodada por Gassman con su hijo Alessandro. "No hemos querido ir a Venecia porque nos ha parecido que el homenaje era indigno. Estamos muy dolidos", declaró a la prensa D'Andrea.

De hecho, el filme De padre a hijo se proyectó sin ninguna ceremonia y pasó casi inadvertido entre el frenesí de estrenos del festival. "Esperábamos que el homenaje fuera en serio. Que se hiciera algo al principio o al final del festival, con un poco de relieve. Es lo menos, tratándose de un actor que ha dado tanto al cine italiano".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2000