Una fiesta austera
La llamada Fiesta del Trono, que conmemora el aniversario de la entronización del rey, se ha hecho más austera. En los 40 años de reinado de Hassan II, tendió a sustituir a la Fiesta de la Independencia, que quedó relegada al olvido. Era la ocasión para que todas las fuerzas políticas, militares, económicas y administrativas del país asistiesen a la beia, la ceremonia pública de obediencia y sumisión al rey. Además, en todo el país los representantes del Majzén derrochaban miles de millones en la conmemoración, utilizando los menguados presupuestos del Estado, pero sobre todo obligando a los lugareños a costear las fiestas. Mohamed VI ha querido este año cambiar de estilo y ha suprimido todos los desfiles y despilfarros locales. Lo que se ahorre se destinará a "los pobres y a los minusválidos". También ha reducico al mínimo las expresiones de obediencia y de sumisión pública.


























































