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Fallece la escritora Carmen Martín Gaite

La autora de 'Entre visillos' obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1978 y en 1994

Carmen Martín Gaite, de 74 años de edad, falleció de cáncer esta madrugada en una clínica de Madrid, tras habérselo detectado hace un mes y medio. La autora de Los usos amorosos de la postguerra española, ensayo con el que se dio a conocer al gran público, cultivó todos los géneros literarios. Perteneciente a la llamada Generación de la Posguerra, junto a Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio, con Entre visillos, obtuvo el Premio Nadal en 1957. Ha sido doblemente galardonada con el Premio Nacional de las Letras -en 1978 y 1994-. La escritora será enterrada mañana en El Boalo, lugar donde tenía la casa familiar. Está previsto que, a partir de las ocho de la mañana del lunes, se instale la capilla ardiente en el ayuntamiento de dicha localidad.

Nacida en Salamanca el 8 de diciembre de 1925, Carmen Martín Gaite fue, en 1978, la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Literatura por su obra El cuarto de atrás, galardón que volvió a recibir en 1994 por el conjunto de su obra. Asimismo recibió, en 1988, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.Carmen Martín Gaite se definía como un "todoterreno con alma de periodista", que lo demostró en bastantes ocasiones al inicio del Diario 16 con sus trabajos de "reportera" que no sólo le divertían sino que eran una ocasión para disfrutar la pureza de sus textos.

Fue una escritora polifacética en el sentido de que tocó todos los géneros literarios, desde la narrativa al ensayo, pasando por el cuento o la poesía. Su única incursión en el teatro, un monólogo sobre la soledad, escrito y representado a mediados de los ochenta y titulado A palo seco, había sido escrito en 1957. Esta incursión le venía de su afición por el teatro ya que, en su tiempo de universitaria en Salamanca, llegó a trabajar de actriz en un par de montajes.

Su llegada a Madrid se produjo cuando acababa de cumplir los 25 años, recién terminada la carrera de Filosofía y Letras. Era la década de los cincuenta y el también escritor salmantino Ignacio Aldecoa le introdujo en los círculos literarios de la capital. Conoció a otros jóvenes escritores, entre ellos a Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se casó en 1954, así como a Josefina Rodríguez, Alfonso Sastre, Medardo Fraile o Jesús Fernández Santos, entre otros.

Fue la primera mujer que consiguió el Premio Nacional de Literatura en 1978 y repitió galardón en 1994. El primero lo obtuvo por la novela El cuarto de atrás, una obra a la que puso punto final en una habitación de un lujoso hotel madrileño, una costumbre que repetía con frecuencia cuando intuía que estaba a punto de dar por terminada una obra.

La rutina, la oposición entre pueblo y ciudad, las primeras decepciones infantiles, el desacuerdo entre lo que se hace y lo que se sueña, la incomunicación y el miedo a la libertad son temas que la escritoria trató en su larga bibliografía. Son todos temas existenciales en los que se observa sus preferencias por el mundo de los sueños, la literatura de misterio, el surrealismo, la incomunicación y el mundo femenino.

Escritora admirada y premiada desde joven, Carmen Martín Gaite ha disfrutado además en los últimos años del éxito de ventas.

En una entrevista concedida a este periódico hace un año, la autora comentaba: "Me convertí en una escritora de mayorías a partir de la magnífica acogida que tuvo en 1987 Los usos amorosos de la postguerra española, tras lograr el premio Anagrama de ensayo". En esta obra, siguiendo las técnicas de la novela social, con predominio del diálogo sobre la descripción, la acción transcurre entre septiembre y diciembre y los acontecimientos que narra son actuales para los lectores de los años cincuenta. Sin embargo, en una lectura más meticulosa la obra fue considerada una novela subversiva principalmente en dos aspectos: en la forma, al introducir la voz narrativa de un diario femenino y las impresiones de un personaje y en el contenido puesto que, aunque es una novela de corte existencialista por los temas que trata, es a su vez una crítica a la visión patriarcal del mismo.

Carmen Martín Gaite era de esos autores que piensan que lo importante es tener una buena historia y saber contarla. "Lo que más me apasiona", decía, "es narrar las transiciones, cómo cambian los personajes, cómo van pasando el tiempo, una puesta del sol".

Traducida ya a varios idiomas, ajena a las capillas y las polémicas literarias, siempre vivió en el barrio madrileño de El Retiro, donde disfrutaba del contacto con la vecindad y, cuando se cansaba de trabajar se iba "a tomar la calle". "Callejear es una de las cosas que más me gusta", confesaba con asiduidad esta menuda mujer de pelo blanco a la que le gustaba llevar boinas parisinas. "Yo se lo recomienzo a todos los deprimidos", añadía.

Y de sus paseos por Madrid surgieron la mayoría de sus obras. Casi todas sus novelas transcurren en Madrid, la ciudad, que según ella, era su fuente continua de inspiración.

Contemporánea en tantas cosas, sin embargo vivía sin fax, sin coche, sin ordenador. Según ella, ya no tenía edad para que le enviaran cartas a través del correo electrónico. Y lo explicaba así: "Si alguien me dice alco cariñoso a través de un e-mail se lo tiro a la cara. Prefiero que me escriban de puño y letra". Como lo hacía ella en cuadernos llenos de una diáfana caligrafía que luego transcribía su secretaria.

Estaba en posesión de la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, concedida en 1997 y de la Pluma de Plata del Círculo de Escritura, otorgada en junio de 1999.

Traductora de autores como Rilke, Svevo, Flaubert, Leví y Bronte, la escritora fallecida esta madrugada participó en buen número de conferencias, cursos y formando parte de diversos jurados literarios.

El entierro será mañana en la población madrileña de El Boalo (cercano a Manzanares el Real), donde la escritora tenía una casa familiar, y donde están enterrados sus padres y también su hija, Marta, fruto de su matrimonio en 1953 con el también escritor Rafael Sánchez Ferlosio del que estaba separada.

Está previsto que, a partir de las ocho de la mañana del lunes, día 24, se instale la capilla ardiente en el ayuntamiento de dicha localidad madrileña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de julio de 2000