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LA RENOVACIÓN DEL PSOE

Bono apoya a González como presidente, pero teme que condicione a la ejecutiva

José Bono, candidato a la secretaría general del PSOE y presidente de Castilla-La Mancha, visitó ayer la sede socialista en Bilbao, en una campaña precongresual que da sus últimos coletazos, y allí apostó por la figura de Felipe González como próximo presidente socialista, aunque admitió algún temor. Bono apuntó que no sería bueno que con González de presidente los españoles pensasen que la nueva ejecutiva del PSOE "no tiene autonomía" ni autoridad, que ha sido sugerida o que está "dominada por una larga mano".

Bono se reafirmó ayer a favor de que Felipe González resulte elegido presidente del PSOE tras el 35 Congreso de este partido que empieza este viernes: "Le apoyo personal y políticamente porque es mi amigo y porque, junto a Pablo Iglesias y Ramón Rubial, es uno de los socialistas más importantes de este siglo; porque, en su Gobierno, España perdió el miedo a los golpes militares y sólo esto hace que pueda pasar a la historia quien acabó con 150 años de salvapatrias".El candidato Bono, tras renovar su aprecio hacia el ex presidente del Gobierno socialista y después de recalcar que González sería su mejor candidato para presidente, sí quiso introducir en este polémico asunto algunas matizaciones: "Si yo soy elegido el secretario general no debe parecer que lo es él, porque no es bueno que los españoles al ver la nueva ejecutiva salida del congreso piensen que no tiene autonomía o que está dominada por una larga mano".

Bono remachó: "Habrá malas interpretaciones, pero, desde el respeto y el afecto, el PSOE no debe estar pensando en querer ganar batallas a la sombra de ningún árbol, sino al sol de un enfrentamiento electoral con el PP para ganar las próximas elecciones generales". Esta frase se puede entender como una réplica indirecta a unas declaraciones de otro candidato socialista, el leonés José Luis Rodríguez Zapatero, que definió el papel de González en este proceso como el de un dirigente que siempre da "luz y no sombra" a su partido.

Bono se refirió a la propuesta de la comisión política que dirige ahora el PSOE para la elección del secretario general en una sola ronda como "inteligentemente" e "integradora", y afirmó que le "satisface la medida y que la comisión política fuera ampliamente apoyada".

Bono defendió su apuesta de apelar a los delegados y no a las bases, como ha hecho otra candidata, la eurodiputada vasca Rosa Díez, "porque además de ser candidato tengo que gobernar en mi región. No puedo estar tres meses de gira electoral porque a mi me pagan por ser presidente de Castilla- La Mancha". También mostró su deseo de que detrás de su candidatura no haya una familia política, ni un territorio ni una personalidad, "sino el voto individual de los delegados que es lo que da la fuerza".

La crisis asturiana

El candidato rechazó emitir un juicio sobre la crisis abierta en el Gobierno de Asturias, y aseguró que, en caso de salir elegido secretario general, lo primero que haría sería escuchar a las partes en conflicto. Y añadió: "Aplicaría la norma que tiene el PSOE, que ya está escrita y que si no se modifica dice que es falta grave no apoyar al Gobierno del propio partido", en alusión implícita al mayoritario sector guerrista asturiano que no ha apoyado en ese Parlamento autónomo al ejecutivo que preside Vicente Alvarez Areces en el caso Cajastur.Bono advirtió, además, de que un partido político "no es una partida de libertarios". Según señaló, "la democracia interna no significa que la minoría gobierne sobre la mayoría", por lo que se toma como una ofensa a la ciudadanía que en Asturias se haya votado mayoritariamente un gobierno y que diputados elegidos en listas cerradas y bloqueadas voten junto con el PP en contra de ese gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000

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