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Fallece un intelectual de las formas

Muere a los 81 años Francisco Javier Sáenz de Oiza, maestro de la arquitectura moderna

Torres Blancas, el BBV, 'El Ruedo' de la M-30 y Torre Triana fueron algunos de sus edificios

El arquitecto y catedrático navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza falleció anoche en su casa de Madrid a los 81 años. Sáenz de Oiza era uno de los creadores más polémicos y arriesgados de la arquitectura española, con obras tan discutidas, pero convertidas en símbolos, como el edificio Torres Blancas, el Banco Bilbao Vizcaya o El Ruedo, en la M-30 de Madrid. Entre sus principales construcciones también se encuentran la Torre Triana, en Sevilla; el santuario de Aránzazu, en Guipúzcoa, y el Palacio de Festivales de Santander. Su entierro se celebrará en la intimidad.

Sáenz de Oiza recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1993 como reconocimiento a su "trabajo magistral" y entonces comparó su labor a la de un músico de esta manera: "Romper los límites de la forma, lo que es protestado por la masa".El arquitecto nació en Cáseda (Navarra) en 1918, en la casa de sus abuelos, en donde su madre se refugió huyendo de la gripe que asoló España ese año. Realizó sus estudios secundarios en Sevilla y Madrid y se licenció en la Escuela de Arquitectura de la capital en 1946, centro al que estuvo vinculado como docente hasta su jubilación y posteriormente como profesor emérito, y del que fue director entre los años 1981 y 1983. Su actividad docente la compaginó durante toda su vida profesional con su trabajo en su estudio madrileño, en el que en los últimos años trabajó también con algunos de sus hijos.

Diversidad

La diversidad y el riesgo marcaron sus proyectos, en ocasiones muy discutidos. Fue colaborador del equipo Romany en la construcción de viviendas sociales entre 1954 y 1962 en distintas zonas de Madrid, como Fuencarral, Calero, Batán, Entrevías. Su primer trabajo fue en la Comisaría de Urbanismo de Madrid y en el estudio de Manuel Cabeñes, donde colaboró en el proyecto de reconstrucción del palacio de los duques de Liria.Entre sus construcciones se encuentran también el santuario de Aránzazu, en Guipúzcoa, edificado entre 1951 y 1956; el edificio Torres Blancas, que realizó entre 1961 y 1968, que fue su primer proyecto universalmente conocido y por él recibió en 1974 el Premio de la Excelencia Europea; el Banco Bilbao Vizcaya en el complejo Azca de Madrid, que inició en 1972, y el edificio El Ruedo, , una casa de 346 viviendas situada junto a la M-30, en Madrid, a finales de la década de los ochenta; el Palacio de Festivales de Santander, cuyas obras se iniciaron en 1986 y que fue inaugurado en 1990, y la Torre Triana, en Sevilla, en 1993. También trabajó en el Museo Metropolitano de Bilbao, junto a Rafael Moneo y Jorge Oteiza.

Sáenz de Oiza fue candidato en dos ocasiones al Premio Nacional de Arquitectura y una al Gran Premio Conde de Cartagena de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1954 obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura por su proyecto para la construcción de una capilla en el Camino de Santiago. En 1989 recibió el III Premio de Arquitectura Antonio Camuñas, y en 1991, el Premio de Arquitectura y Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid por su edificio de viviendas en la M-30.

Tras ser finalista en otras ocasiones, en 1993, Sáenz de Oiza fue premio Príncipe de Asturias de las Artes. "No tengo condiciones para este premio, porque soy muy mal arquitecto", declaró en octubre de ese año, cuando recibió el galardón de manos del Príncipe. "En lo íntimo, me siento malo. ¡No sabe cuánto me cuesta hacer las cosas!".

Sáenz de Oiza deja viuda y siete hijos; cuatro de ellos, arquitectos. Javier Sáenz Guerra, arquitecto y uno de sus hijos, está elaborando una obra monográfica sobre su padre, cuyo primer tomo se publicará en otoño en la editorial ProNaos. La primera parte de la obra, en dos tomos, con edición en español e inglés, recogerá los trabajos de Sáenz de Oiza hasta el edificio Torres Blancas (entre 1961 y 1968), mientras que un segundo tomo recogerá el resto de la obra. Javier Sáenz señaló a Efe que el departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid está ultimando un libro sobre el edificio del Banco de Bilbao en Madrid.

Sobre su obra preferida manifestó en 1993: "La que no he hecho, que es la que menos daña. Todo lo demás molesta, lo vivo siempre molesta". En su estudio deja el proyecto del museo del escultor Jorge Oteiza, cuya maqueta figura en el pabellón de España de la Bienal de Venecia, junto a la obra de otros 39 profesionales menores de 40 años, convertido en el último homenaje de las jóvenes generaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000