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El Plan Colombia desata un debate sobre el futuro de la paz

No sólo hay batallas por Colombia en su territorio; Madrid es hoy el escenario de una lucha conceptual sobre el Plan Colombia, diseñado para apoyar el proceso de paz con inversiones multimillonarias y erradicar los cultivos ilícitos. Los 23 países de apoyo al proceso se reúnen hoy para definir el respaldo financiero. Por otro lado, organizaciones civiles y sindicatos, colombianos y europeos, advierten de que la erradicación de cultivos echará más leña al fuego.

Los dos grupos están unidos en una convicción: Colombia necesita ayuda internacional masiva y urgente para salir del pozo violento en que todos los días se precipita más. El plan pretende invertir 7.500 millones de dólares (más de 1,2 billones de pesetas ) en los próximos años para desarrollo social y humanitario, mejorar las condiciones de gobernabilidad (acabando, por ejemplo, con la impunidad) y luchar contra el narcotráfico. Esta inyección de billetes busca sostener el proceso de paz entre el Gobierno de Andrés Pastrana y la principal guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El Ejecutivo de Pastrana asume alrededor de 5.000 millones de dólares y el resto lo aportará la comunidad internacional. Mañana se reúnen en Madrid 23 países (España, el resto de la Unión Europea, naciones de América Latina, Japón, Canadá y Estados Unidos), la ONU, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento. Van a definir qué aporta cada país participante al desarrollo institucional de Colombia y a consolidar el apoyo político al proceso de paz. España y el BID organizan el encuentro, el primero que hacen todos los países de apoyo. Según fuentes de La Moncloa, el monto de la contribución española no está decidido, pero "será sustancioso".

Rechazo rotundo

Poco que objetar por parte de las 65 organizaciones no gubernamentales (ONG) y sindicatos, colombianos y europeos, a los objetivos generales del plan. Pero, como dejaron claro en sus reuniones en Madrid (el miércoles y el jueves), estas organizaciones "rechazan rotundamente" la forma en que el plan pretende erradicar los cultivos ilícitos, especialmente de coca. Consideran que es una "nefasta" opción militarista destinada a intensificar la guerra, que terminaría frenando el resto de las inversiones y proyectos de desarrollo. La estrategia, según estas organizaciones opositoras, implica la represión de los pequeños productores sin atacar las causas estructurales de los cultivos ilícitos y del conflicto colombiano en general. De esta forma, la lucha contra la guerrilla sería total, por atacar la principal fuente financiera de la subversión, y eso daría el tiro de gracia a las negociaciones de paz.

Como dejaron sentado en las conclusiones de su encuentro, las ONG temen que la escalada bélica aumente los desplazamientos, tenga consecuencias atroces para el medio ambiente (la fumigación de cultivos es piedra clave en esa lucha) y catapulte el reclutamiento de jóvenes por parte de la guerrilla para hacer frente al nuevo poderío del Ejército colombiano.

La parte del proyecto que define la lucha contra el narcotráfico fue diseñada principalmente por los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos. De hecho, el Congreso norteamericano aprobó recientemente una inversión inicial de 930 millones de dólares a tal efecto. Ese dinero comprará asesoría militar, armas y equipos para intensificar la fumigación de cultivos ilícitos. Según las fuentes de La Moncloa, la Unión Europea no está de acuerdo con esa estrategia de pelea contra el narcotráfico, pero considera que los proyectos de desarrollo cuajarán en un país que por fin está empezando a recuperar el pulso económico, después de una grave crisis en el último año.

Hoy, en la reunión de los países de apoyo, hablarán dos delegados de las ONG que constituyeron la mesa alternativa para exponer sus reticencias al Plan Colombia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2000

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