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Jordi Mollà narra la historia de un escritor "cobarde" en 'Agua estancada'

Pocos personajes, una dimensión onírica, un amor que no se acaba y una novela en proceso. Estos son los ingredientes que forman Agua estancada (Muchnik), la primera novela del también actor Jordi Mollà (Barcelona, 1968) después de su debú literario con Las primeras veces. Es la historia de un escritor "cobarde por necesidad", según define Mollà. Un hombre a quien ha abandonado la inspiración y que se aferra a la escritura de una historia que no es otra que la suya propia, la de alguien que ha muerto en un accidente. El protagonista, explica Mollà, "se está defendiendo para no escuchar que todo se ha acabado"."Quería escribir la historia de un hombre que estuviera muerto", continúa. "Podría haber sido cualquier cosa, pero ya que estaba escribiendo un libro, pensé que mejor fuera escritor. Me permitía trazar una historia con más círculos", continúa. El resultado es una novela con mucho de abstracto: "Me permitía más libertad", expone. Una libertad similar a la que quiere sentir como autor: "Escribo para mí". Es consciente de que la crítica puede tener ciertos prejucios sobre su obra. Pero no parece afectarle: "Lo importante es que yo tenga la suficiente energía para que a las nueve de la mañana pueda bajar el volumen de todo esto y empezar a escribir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de junio de 2000