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Witkin presenta "la grandeza y la miseria de la condición humana"

La exposición más completa del fotógrafo se inaugura en Pontevedra

"Un homenaje a la grandeza, al esplendor y a la miseria de la condición humana". Con estas palabras define su trabajo el fotógrafo Joel-Peter Witkin (Nueva York, 1939), una de las figuras más destacadas del arte contemporáneo, que a partir de hoy expone en el Pazo da Cultura de Pontevedra 118 fotografías, dibujos y estudios, 11 obras comparativas de ocho autores clásicos y un video-montaje de 20 minutos.

La directora del Pazo da Cultura, Carlota Álvarez Basso, agradeció su ausencia física de Pontevedra "porque estoy segura de que me intimidaría". Nada en él se hace afable, tampoco su obra.Joel-Peter Witkin se ha convertido en un clásico contemporáneo. Vive y trabaja en Alburquerque, Nuevo México, y suele suscitar comentarios de admirada entrega o intransigente negación. Pero nadie queda indiferente ante sus obras, en las que por lo demás tampoco hay resquicio de casualidad. "Cuando las personas ven mi trabajo, no caben medias tintas", dice él mismo. "Experimentan amor u odio. Los que odian lo que hago me odian a mí también. Deben pensar que soy un demonio o una especie de hechicero malo. Los que entienden lo que hago aprecian la determinación, el amor y el valor que significa encontrar poder y belleza en personas que son consideradas por la sociedad como seres estropeados, sucios, disfuncionales o malditos".

La muerte y el sexo

La exposición, producida por el Museum of Fine Arts y el Museum of New Mexico, permanecerá en Pontevedra hasta el 9 de julio. Dividida en 11 secciones temáticas, abarca los primeros trabajos de Witkin, sus estudios figurativos, el circo, las naturalezas muertas, las influencias de los maestros clásicos y sus estudios conceptuales. La muerte, el sexo y la religión son referentes primordiales de la misma y, en su conjunto, evoca en el espectador un mundo de emociones que llevan, por la dureza de las imágenes, a una profunda compasión por el género humano.

Una mujer con genitales masculinos que se enlaza a su chihuahua; otra, desnuda, sosteniendo tres fetos, un hombre abierto en canal como un cerdo, hermafroditas, cabezas cortadas, son algunas de sus obras. El autor, no obstante, se declara profundamente religioso. Investiga los valores y sistemas de creencias de la cultura contemporánea como un documentalista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de junio de 2000