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Fischer defiende que la UE ya está madura para el debate federal

El ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, se defendió ayer de las acusaciones del ministro francés del Interior, Jean-Pierre Chevènement, y manifestó que los alemanes "están finalmente en paz consigo mismos", aunque "nunca podrán eludir el nacionalsocialismo y la responsabilidad de su país por el holocausto". "Ésta será una herida en nuestra identidad de la que nunca podremos escapar", dijo Fischer en una reunión con corresponsales extranjeros. Chevènement ha arremetido contra la idea de una federación europea de Fischer y afirmado que Alemania "aún no se ha curado del descarrilamiento que fue el nazismo". Alemania se imagina una estructura federal para Europa que corresponde a su modelo y "sigue soñando con el Santo Imperio Romano Germánico", dijo el ministro francés. Chevènement atribuyó a Alemania una concepción étnica de la nación, frente a la concepción francesa del Estado de los ciudadanos, pero se disculpó posteriormente por el tono de sus declaraciones.

Fischer consideró que la "relación de Europa con el Estado nacional" es un tema de debate fundamental y aceptó participar en un coloquio público con Chevènement. La democracia alemana se ha forjado en un enfrentamiento con el delito del nacionalsocialismo, dijo Fischer. Sin embargo, el ministro se negó a aceptar que los alemanes tengan "diferencias cualitativas" con los ciudadanos de otros países europeos en su percepción de Europa.

Fischer se refirió a la existencia hoy de una actitud de "ambivalencia" frente a Europa parecida a la que uno siente cuando trata de hacer algo nuevo y no quiere ni equivocarse ni perder lo que resulta importante.

Transparencia

El ministro consideró que el Tratado de Maastricht (1992) marcó el final de una determinada forma de integración europea. A la "cultura de compromiso" que ha regido hasta ahora en la UE hay que contraponer la "transparencia", y esa transparencia se expresa en un proceso parlamentario, manifestó. El ministro alemán se mostró sorprendido por la envergadura que ha cobrado el debate sobre la finalidad de Europa que él ha impulsado. Fischer manifestó que no es su idea hacer una "transferencia" del modelo federal alemán al nivel europeo e insistió en que su propuesta es "una federación europea de Estados nacionales", pero no "el Estado federal". Su idea es que los Estados nacionales constituyan una federación mediante un compromiso constitucional.

Fischer invitó a interpretar su idea de un "centro de gravitación" en Europa, no como "un club elitista", sino como una "locomotora" para crear una nueva dinámica en una UE ampliada. Dijo que "la Europa de las distintas velocidades ya es una realidad hoy", y que el euro será una "enorme revolución cultural en la vida cotidiana" que "todavía no está claro qué clase de dinámica desencadenará". Y concluyó que le "alegraría" que el Reino Unido formara parte de ese "motor europeo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2000