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Dos expertos alertan sobre la falta de previsión pública para afrontar el crecimiento desbocado del gasto social

Eduardo Zapico y Miguel Roig, interventor del Estado y catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Valencia, respectivamente, alertaron ayer a un grupo de técnicos en auditoría sobre el crecimiento desbocado de los gastos sociales en los presupuestos públicos y la ausencia de previsión para afrontar los costes futuros del denominado estado de bienestar. Zapico y Roig participaron en Valencia en las jornadas técnicas organizadas por la Sindicatura de Comptes, incluidas en los actos institucionales con ocasión del 15º aniversario de su constitución como órgano fiscalizador de las cuentas públicas de la Generalitat.Roig ilustró el problema del crecimiento del gasto público con un ejemplo muy gráfico. Las nuevas tecnologías permiten a las empresas privadas mejorar su eficiencia y repercuten en un notable ahorro en las cuentas de resultados. Sin embargo, aplicadas a la sanidad pública, por ejemplo, su efecto es el contrario. "Enchufado a la máquina un enfermo terminal sobrevivirá 10 o 12 años, pero al Estado le cuesta entre 10 y 12 millones diarios", explicó Roig. El catedrático disertó sobre los borradores de la nueva ley general presupuestaria que tachó de obsoleta antes de nacer y explicó a auditores de varios organismos regionales sobre el proceder ideal a la hora de elaborar las cuentas públicas. Roig insistió en poner el dedo en la llaga de la deuda y distinguió entre lo que denominó "deuda explícita", que es la que reconocen los organismos públicos en estricto presente y la deuda "implícita", cuyo monto responde a las obligaciones contraídas a futuro. Así, afirmó que la deuda explícita del Estado se mantiene en los límites que exigen los criterios de convergencia monetaria impuestos por la Unión Europea puesto que representa en torno al 60% del PIB. Sin embargo, estimó que la deuda implícita, derivada, por ejemplo, de los salarios públicos que se consolidarán como resultado de las inversiones en escuelas, suma "entre un 200 y un 250% del PIB". Roig también apuntó las dificultades para controlar las cuentas municipales, sobre todo en entidades locales menores.

Zapico, que formó parte del equipo del profesor José Barea después de acumular años de experiencia en Estados Unidos y Holanda, centró su intervención en ejemplos concretos sobre distintos modelos de proceder a la hora de elaborar presupuestos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000