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CARTAS AL DIRECTOR

Rencores

Si sigo siendo fiel lector de EL PAÍS desde su primer número (que se dice pronto) es, entre otras razones, por el coraje y la profesionalidad que demuestra al publicar artículos de opinión que sabe que me van a revolver las tripas, pero que necesito leer.¿Quién es Zoé Valdés? ¿De dónde sale con tanto odio adherido a la piel? ¿Cómo se atreve a hacer juicios de valor con esa contundencia tratando de justificar lo injustificable? A saber: ¿no devolver un hijo a su padre? ¿Cómo puede estar tan falta de moral para utilizar los mismos argumentos que ella misma (y con razón) reprocha en el contrario?

Cómo desearía tener más espacio y más libertad para poder rebatir no todos los puntos de su panegírico (algunos son lamentablemente ciertos), pero sí aquellos nada escasos en los que, mi poquísimo admirada Zoé, has cargado tu pluma de rencores claramente personales, tomando como excusa para alimentar tu odio lo que únicamente compete (o debería competer) a un padre y a su hijo, secuestrado por el democrático Gobierno cubano en el exilio.

Y haz el favor de no hablarme de la famosa foto, porque si me pongo a pensar en el cómo y el porqué y el para qué, me enciendo.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000