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Cornada limpia en el vientre

"Ha habido suerte", fue lo primero que dijo Ramón Vila, cirujano jefe de la Maestranza, cuando salió de operar la cornada que el primer toro propinó a Emilio Muñoz en el bajo vientre.Pese a lo aparatoso de la cogida, el cuerno del toro Disipado no tocó ninguno de los órganos que pueblan la zona: "Sin encontrar lesiones ni en hígado, ni en bazo ni en ninguna víscera hueca", dice literalmente el parte médico del doctor Vila.

Ésa es la suerte que comentó el cirujano. El asta entró en el vientre pero hacia arriba, destrozando el músculo de la pared del abdomen, y no hacia dentro, donde hubiese podido dañar el aparato estomacal.

El torero, una vez intervenido, fue trasladado a la clínica Fremap en la que permanece ingresado. El tiempo previsto de recuperación está entre 15 y 20 días.

Aún hubo más trabajo para el equipo del doctor Vila. Diego Ortiz, picador de la cuadrilla de Rivera,fue atendido tras romperse de forma fortuita la tibia izquierda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000